…
Henry Alexander Gómez
La noche
ha llegado, por fin,
a su estado más sólido.
Intentamos descifrar
una palabra
y sin embargo,
todo lo ha ofrendado
la herrumbre
de las cosas.
La escritura pende
del hilo de sangre de la tierra:
sílaba de viento,
luz aniquilada.
Ahora,
ya nada puede condenarnos.