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Entrevista, Ana María Izurieta

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Entrevista, Ana María Izurieta
By Libros y Letras 15 de marzo de 2014
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No. 6.636, Bogotá, Sábado 15 de Marzo de 2014 
El mayor encanto de la cultura literaria es que humaniza el amor 
André Maurois.
Ana María Izurieta
A mis siete años había una caja con
cuentos e historietas abajo de mi cama
Por: Jorge Consuegra (Libros y
Letras)
Ana
María Izurieta
nació en Lima en 1943.  Su infancia transcurre
entre la ciudad de Lima, un campamento en plena selva del Perú y los escenarios
imaginarios creados por las leyendas que su padre le contaba una y otra vez. En
1984, funda la Asociación
para la Educación
por el Arte Retama que dirige hasta ahora. Actualmente publica libros de
cuentos destinados al mundo infantil.
¿A qué edad tuvo sus primeros libros en sus
manos?
– Recuerdo que a mis siete años había una caja con cuentos e historietas
abajo de mi cama y debo haberme sentido como Alicia cayendo por el pozo cuando
me ponía de cabeza para sacarla. Ya cuando la tenía frente a mis ojos,
rebuscaba largo rato en ella porque me resultaba difícil decidirme por un solo
texto.  En esa caja co-habitaban sin problema, Caperucita y el lobo, entre
otros. Nada menos.
¿Qué libro recuerda con
especial cariño de aquella época?
Uno
de poesías para niños que me regaló mi papá después de que en el colegio me
empezaron a hacer declamar en público en los días festivos y yo comencé a
estirar la fiesta cada día, leyendo mi libro de poesías y ensayando cómo
recitarlas, a escondidas. 
– ¿Cuándo empezó a escribir los primeros
cuentos?
Mis primeros cuentos fueron historias que “escribía en el
aire” porque las inventaba y contaba, en el momento, a mis hijos. Me
encantaba deslumbrarlos con situaciones inesperadas o de suspenso. Esos
momentos eran de impregnación mutua (palabra que viene de
“preñez”). Yo penetraba en ellos con mi voz y ellos en mí, con sus
miradas.
– ¿Qué temas abordó en esos primeros escritos?
Aventuras de niños. Hice prácticamente una serie con dos personajes que
se llamaban Juan y Felipe y solo mucho después me di cuenta de que uno era el
alter ego del otro.
– ¿Es difícil escribir para los niños y los
jóvenes?
– Sí y no. Es difícil porque
lo que ellos necesitan es entender la vida y los libros deben procurarles
“insumos” sobre la experiencia de vivir. Deben ser como las botas del
ogro que cuando Pulgarcito se las puso, se adaptaron perfectamente a sus pies.
Y es fácil, porque a los niños y niñas y a los jóvenes les interesa TODO.
– ¿Qué la hace inspirarse para escribir sus
cuentos?
– Especialmente los conflictos de los niños y niñas que, como Pulgarcito
(otra vez) están perdidos en medio del bosque de la vida pero que se orientan a
punta de emociones y de coraje.
– ¿Ha pensado en escribir novelas de largo
aliento para adultos?
He pensado que si tuviera 40 años lo haría pero tengo muchos más y
necesitaría tiempo para investigar primero mis posibilidades y el estilo, de
modo que prefiero no perderme el placer seguro de seguir escribiendo para niños
y niñas.
– ¿Cómo es la actividad cultural en Perú
especialmente con los libros?
En los últimos años las editoriales y las librerías mantienen una
actividad sistemática y en aumento. Eso me parece altamente significativo y
prometedor.
– ¿Cuáles son los escritores latinoamericanos
a los que usted siempre acude?
César Vallejo, para estremecerme. Benedetti para reconectarme con mis
ideales. García Márquez para vivir el deslumbramiento.  Vargas Llosa, para
recibir un baño de realidad y renacer, pese a todo.
– ¿Cómo apareció la idea de Que pase el rey?
– Apareció con el interés por el poder omnímodo de los reyes para poder
ofrecer a los niños un referente que fuese fascinante sobre el tema de los
límites y la autoridad, que es un gran tema del crecimiento. 
¿Tiene listas otros libros por este estilo
próximas a publicar?
Tengo varios cuentos en distintos grados de avance (algunos casi listos
y otros a la mitad). A veces me parece que hago una carrera compitiendo conmigo
misma. Lo que me falta es tiempo porque desde hace treinta años promuevo y
dirijo un centro de educación inicial (escuela de maternaje en el Perú) que
está centrado en el juego, y todos los problemas de mis niños y niñas ahí, son
siempre urgentes.
¿Cómo ve, desde la distancia,
el mundo cultural de Colombia?
Creo que Colombia se convierte cada día más, en un faro cultural que
irradia luz a la región. Eso nos contagia, estimula y enorgullece a los
latinoamericanos.