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Entrevista, Emperatriz Muñoz

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Entrevista, Emperatriz Muñoz
By Libros y Letras 4 de junio de 2014
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Emperatriz Muñoz
habla de su
novela La casa en el barrio
Los
libros eran un material escaso en mi familia
Por: Jorge Consuegra (Libros y
Letras)
La editorial de la Universidad de
Antioquia, Medellín (Colombia) acaba de publicar La casa en el barrio, cuyo tema es la historia de esos barrios periféricos
agarrados con las uñas a las peligrosas laderas de la Capital de la Montaña. Con lujo de detalles,
Emperatriz Muñoz habla de cómo fue naciendo el barrio en medio de una extrema
pobreza, con sus gentes que han perdido su norte y sus ilusiones.
¿Su infancia siempre estuvo rodeada de
libros?
– No. Eran un material escaso en
mi familia, otras eran las ocupaciones. Los libros se reducían a textos
escolares. Era mi papá quien leía, pero lo hacía en el trabajo para entretener
las horas del turno de la noche.
– ¿Qué libros recuerda con
especial cariño?
– Por cada libro que he leído
siento cariño y respeto, pero no logro recordarlos a todos. Ahora puedo pensar
con entrañable afecto en Las uvas de la
ira
, El Quijote, Los Miserables, Las Memorias de Adriano y El
camino del tabaco
al que considero imposible de olvidar por la riqueza de
la atmósfera y la particularidad de sus personajes.
– ¿Qué libro la formó a usted como
lectora?        
– En novela Crimen y Castigo, y en cuento los de Poe, Rulfo y Quiroga.
– ¿A qué edad empezó a escribir
sus primeros cuentos y cuáles temas abordó?
– Ya era adulta cuando escribí mis
primeros cuentos. Lo hice cuando tuve la oportunidad y la decisión de dedicarme
por completo a la literatura. En un principio los cuentos hacían referencia a
la manifestación del inconsciente, a la manera como el hombre se relaciona con
sus fantasmas, con sus miedos. Después fue lo social, el hombre en relación con
las estructuras que rigen la convivencia.
– ¿Cuáles son sus temas favoritos
en literatura?
– No me ocupan los temas que
aborda la literatura cuando decido leer un libro, pero sí me interesan aquellos
que aun al referirse a temas cotidianos, triviales, me sorprendan con sus
enfoques, con la riqueza de sus atmósferas, de los personajes, con la sencillez
del lenguaje.
– ¿Tiene especial preferencia por
qué autores universales?
– No sé si pueda hablar de
preferencias cuando todavía no los he conocido a todos (por lo menos todos lo
que me gustaría conocer), pero si me encuentro un libro de VíctorHugo, John
Steinbeck,  Faulkner, Yourcenar, Isaac Singer, Hemingway, Camus o Sábato, los
acojo e inclusive vuelvo a leerlos. Con esos autores me gusta pasar las tardes.
– ¿A qué escritores nacionales
siempre recurre?
– A Gabriel García Márquez, Manuel
Mejía Vallejo y Fernando González.
– ¿Cómo surgió la idea de La
casa en el barrio
?
– De la relación con mis sobrinas.
De lo insalvable que parece, a veces, la relación entre generaciones. De lo
obsoleto e insignificante que resulta a los ojos de las generaciones más
jóvenes los esfuerzos que hicieron aquellos que les precedieron.
– ¿La novela tiene algo de
autobiográfico?
– Todo es autobiográfico en tanto
involucre o bien la experiencia o bien la observación juiciosa. Imposible
hablar de lo que no se conoce, especialmente en una temática como la de esta
novela, a mi juicio eso sería una farsa. Esta novela es una mezcla de
experiencia, observación y mucha ficción. Los personajes son una amalgama de
personalidades cercanas a mí y otros la suma de ideales que me hubiera gustado
ver en ellos; igual sucede con las situaciones, el tiempo y los lugares. 
– ¿La novela es más una reflexión
sobre la pobreza que otra cosa?
– Si habláramos de alguna
reflexión implícita en esta novela, es posible que  sea esa, pero más que la
pobreza (entendida como ausencia de recursos económicos) es el asunto de
sobreponerse a ella. De ser, a pesar de…De la dinámica de una familia que, pese
a las circunstancias, se conserva firme en su objetivo de estar unida y salir
adelante; de apreciar y respetar los propósitos por más sencillos que sean; de
personas que dan cuenta, con naturalidad, de esa condición humana que los hace
tan vulnerables como fuertes para responder a las demandas que supone el vivir.