Entrevista, Jorge Andrés Hernández autor del libro El último inquisidor,

No. 6.692, Bogotá, Sábado 10 de Mayo de 2014
Jorge
Andrés Hernández
autor del
libro El último inquisidor,
sobre
Alejandro Ordóñez,
uno de los
más vendidos en la Feria
del Libro
E
casi ningún lugar del mundo, un procurador puede destituir e inhabilitar a
mandatarios elegidos por mandato popular
Por:
Jorge Consuegra (Libros y Letras)
Jorge Andrés Hernández decidió, de un momento
a otro, después de tantas noticias contradictorias especialmente con la
destitución del alcalde Gustavo Petro, dedicarse a escribir sobre Alejandro
Ordóñez y lo logró. Hernández es abogado y licenciado en Filosofía y Letras,
además doctor en Ciencias Políticas, de la Universidad de
Johannes Gutenberg de Maguncia.
– ¿Cuál es el oficio real de un Procurador en
el mundo?
– Un Procurador debe defender los intereses
de la sociedad en todo tipo de procesos judiciales y disciplinarios. En
últimas, debe velar por el cumplimiento de la justicia, de la constitución y de
los derechos humanos. Pero, en  casi ningún lugar del mundo, puede
destituir e inhabilitar a mandatarios elegidos por mandato popular.
– ¿Los procuradores romanos tenían la misma
conducta que Ordóñez Maldonado?
– Es difícil evaluar la conducta de los seres
humanos, dos milenios después, pero, en cualquier caso, los procuradores
romanos ostentaban cargos de administración financiera o de derecho privado.
– ¿Cuál es la característica principal del actual procurador
colombiano?
– Se trata de un funcionario administrativo
que, en su posesión, juró defender la constitución y las leyes de la república
como normas máximas, pero que considera que el derecho divino es el que debe
prevalecer.
– ¿Cree que tiene poderes realmente
omnímodos?
– Sí. El Procurador tiene actualmente
intimidados a todos los poderes del Estado y ha cooptado buena parte de las
altas cortes. De modo que, quienes podrían investigarlo y sujetarlo a los
frenos del estado de derecho, pertenecen a su órbita de poder.
– ¿Cuál es la peor actitud que ha tomado el procurador en el país?
– Que coloque su confesión religiosa personal
por encima del orden jurídico y, consecuentemente, que pretenda eliminar a
(quienes considera) los enemigos de su ideología confesional con base en la
ruptura de dicho orden jurídico.
– ¿Cree que además de su poder, está también
su arrogancia y prepotencia?
– El problema, de fondo, no son sus virtudes
o vicios personales. Se trata, más bien, de que se considera a sí mismo como un
«soldado de Cristo», un «iluminado», que actúa en
cumplimiento de un mandato sagrado. 
– ¿Qué tanto tiene de Ordóñez de la Santa Inquisición?
– Muchísimo. Hay tres características de la
inquisición española, que ha transferido a un organismo de control como la Procuraduría: 1)
pretende un matrimonio entre iglesia y estado (un orden teocrático); 2) quien
investiga es quien juzga, de modo que no hay garantía alguna para el procesado
de imparcialidad y para controvertir las pruebas; y 3) juzga «crímenes de
pensamiento», esto es, a quienes considera herejes y contrarios a la
reinstauración del orden cristiano.
– ¿Será el último inquisidor o uno de los últimos?
– Espero que sea el último. El título es así,
a la vez, una ironía y una proclama: debemos hacer todo para que sea el último.
– ¿Por qué resolvió publicar un libro sobre este personaje nacional?
– Porque Alejandro Ordóñez representa hoy el
más grave desafío al orden jurídico constitucional y democrático de esta
nación. Y, ante la ausencia de controles del Estado, los intelectuales debemos
asumir un rol crítico histórico.
– ¿Que dificultades encontró en el camino al estructurar y escribir el
libro?
– Que hay un temor generalizado a enfrentarse
con el Procurador. Casi todos le temen. De otro lado, sus más cercanos, le
adoran de manera casi fanática.
– ¿Es un libro para los colombianos o para
cierto de tipo de colombianos?
– Es un libro que está pensado para todo
ciudadano colombiano que está preocupado por la deriva fanática y
fundamentalista de la
Procuraduría. Sin
embargo, el libro exige esfuerzos mentales
del lector. No es un libro de anécdotas. Es un libro conceptual.


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