Escribir y resistir

Por: Antonio Acevedo L. 
El escritor santandereano Gonzalo España señaló en una conferencia, titulada “Los oficios del olvido”, que la ubicación geográfica influía en que un escritor de provincia fuera olvidado fácilmente, que si no trasciende en su momento, es poco probable que la posteridad lo reivindique. La conferencia también advertía que vivir en la provincia dificulta el trabajo de alzar la voz y hacerse notar, porque estar situado al margen de las grandes rutas y centros editoriales, sin el sentido de orgullo y pertenencia de las regiones, y en tanto que la literatura regional parece no cuadrar dentro del marco de la concepción moderna de la literatura, significa un olvido casi seguro, porque lo provincial es todavía un estigma. Sin embargo cada hombre construye su historia de manera distinta, y por eso algunos escritores y poetas seguimos viviendo y escribiendo aquí, en la provincia, como un acto de resistencia; porque escribir es resistir contra el suicidio que parece ser vivir en la aldea, a riesgo de que nuestra literatura no sea reconocida por el envilecimiento de quienes no son capaces de reconocer el talento y la inteligencia ajena.El oficio de escribir es un ejercicio de la lucidez, se escribe para exorcizar, hacer catarsis, o como un sucedáneo del espíritu. La escritura es la proyección del espíritu y el intelecto de un individuo; el que escribe existe porque piensa, esa facultad para llegar a ser. El ejercicio de escribir da la posibilidad de existir más allá de la existencia física, pero si queremos existir es necesario primero, leer muchísimo, y para leer muchísimo, es necesario vivir otro tanto. La escasa figuración de la literatura regional en el ámbito nacional es porque no se hace de la escritura y la lectura una vocación o una pasión inalienable, junto con la precaria existencia de editoriales y un insuficiente reconocimiento de nosotros mismos, y una sociedad que no se reconoce a sí misma, es una sociedad mezquina.

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