Horrores insospechados. Pilar Adón deja ver los rostros del abismo en su nuevo libro de cuentos

En Las iras, Pilar Adón mira «las caras» de personajes femeninosla mayoría de ellas niñas o mujeres aún jóvenes, en cuyos ojos imagina y proyecta el temblor provocado por la ira, por la venganza, por el miedo o por la crueldad. 

Luego de la transgresión, de cometido el pecado, de haber permitido que la maldad saliera e hincara los dientes en algún inocente, viene la penitencia y el sufrimiento. En Las iras (Galaxia Gutenberg, 2025), el nuevo libro de cuentos de Pilar Adón (Madrid, 1971) encontramos historias donde varias mujeres transitan estas etapas. Los relatos se desarrollan en entornos rurales, algunos en una época indefinida, como si estuvieran en un espacio personal fuera del tiempo, quizá un pasado remoto o un presente donde el progreso no ha llegado. Las protagonistas poseen una marcada conciencia religiosa y una idea arraigada del bien y el mal. En especial del castigo, el cual en ocasiones se muestra como algo autoimpuesto: una penitencia que debe pagarse por perpetrar un pecado.

La mayoría de estas mujeres están aisladas, tanto física como emocionalmente, presas de un diálogo interno constante, una conversación consigo mismas que pretende dar una suerte de entendimiento de las atrocidades cometidas. En medio de esta cosmovisión cristiana, los personajes tratan de encontrar paz y un sitio que puedan considerar hogar después de explosiones de ira que han cambiado sus vidas, algunas motivadas por la envidia, los celos y otras por una maldad lacerante que latía bajo la superficie, insospechada para todos.

No se trataba de que el abismo estuviera en ella. Probablemente, más allá de cualquier duda, como había oído siempre, el abismo era ella”.

Adón conjura una voz única, casi imposible, en algunos de los mejores cuentos, en particular “Primera sangre”, en donde una nonata se preocupa por la salud de su madre, la cual ha sido violada por su padre y sometida a abusos. Esa voz, a medida que se comprende quién habla y desde dónde, descoloca por el nivel de desesperación y desamparo con el que habla. Una conciencia que de alguna manera ve y percibe lo que pasa fuera de su prisión de carne previa a la existencia y que transmite una impotencia punzante.

Una mujer vaga por el desierto en un exilio forzado luego de haber asesinado a su hermana en un acto que llega a considerar como inevitable en “Empieza dulce mundo”.

Hay cuentos sobresalientes como “El sacrificio”, en donde una amistad idílica entre dos niñas empieza a transformarse sutilmente hasta alcanzar momentos de verdadero pavor. Es sorprendente como en un par de páginas la autora logra mostrar una maldad intensa que había permanecido oculta y que era impensable para cualquiera, en especial para quien lee. “La creencia” es sobre una niña que tiene el don de la sanación, pero se siente agotada de todo lo que le demanda el tener que usar la compasión. “Evanescente” parece una historia de terror, quizá incluso con elementos weird al principio, en donde no se entiende lo que pasa y se puede llegar a pensar en algo de naturaleza fantástica, pero Adón va más allá de los tópicos y, con un giro imprevisible, llega la comprensión de lo que está sucediendo, asombrando y horrorizando por igual, demostrando maestría al narrar de forma concisa algo tan brutal. Esa revelación, la sorpresa al entender la realidad de quien narra, da un certero golpe en el estómago del lector.

Las iras contiene joyas así, desperdigadas por un libro que se aleja de tendencias y formas de narrar convencionales.

Muchas de las mujeres están recluidas o en camino de una reclusión, ya sea por voluntad propia o a la fuerza, en internados, orfanatos o en centros de detención para personas que han cometido un crimen. Se evidencia un sentido de la hermandad ausente en muchos casos y reemplazado por algo retorcido y malvado. La inocencia aparente, el engaño que susurra bajo la piel y espera salir a la superficie y revelar su horrible rostro. Un terror al pecado, que no impide cometerlo en ocasiones, con las consecuencias que dicha vulneración conlleva.

Abundan los perros en esta colección de cuentos.

Hay quien cree que es preferible la compañía de los perros a la de las personas, y yo misma soy de esa opinión”.

Las iras representa una narrativa diferente en su planteamiento, desarrollo y ejecución, que podríamos denominar como gótico rural y que está surcada por una conciencia religiosa que define cómo debería ser el mundo.

Adón es autora, además, de El mes más cruel (Impedimenta, 2010), Las efímeras (Galaxia Gutenberg, 2015), La vida sumergida (Galaxia Gutenberg, 2017) y De bestias y aves (Galaxia Gutenberg, 2022), galardonada con el Premio Nacional de Narrativa, el Premio de la Crítica, el Premio Francisco Umbral al Libro del Año y el Premio Cálamo Otra Mirada, entre otros. De los poemarios La hija del cazador (2011), Mente animal (2014), Las órdenes (2018; Premio Libro del Año del Gremio de Librerías de Madrid) y Da dolor (2020). Ha traducido obras de Penelope Fitzgerald, John Fowles, Iris Murdoch y Edith Wharton.


Las obras de Galaxia Gutenberg son distribuidas en Colombia por Grupo Penta y se encuentran disponibles en las principales librerías.