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Reseña de La compañía Barrio y Sordo

Reseña del libro La Compañía Barrio y Sordo

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Un análisis de 626 cartas escritas entre 1800 y 1819. Sí, un sugestivo libro que “estudia en detalle la Compañía Barrio y Sordo, una casa mayorista del Nuevo Reino que surgió en las postrimerías del período colonial, llegó a su apogeo en 1810 y sufrió en carne propia las violentas sacudidas del período independentista”.

Por: Luis Fernando García Núñez*

Es la historia. La revisión juiciosa y crítica de un extenso epistolario que muestra una época realmente sorprendente. Años vertiginosos que iban presagiando el destino de dos naciones y construyendo, además, el devenir de esas economías, revelando la desigual lucha entre comerciantes y funcionarios de la colonia que, desde entonces, mostraron el infinito desfile de estratagemas para sobrevivir y obtener mejores réditos en los negocios y, de paso, eludir los tributos exigidos. Es también, quiérase o no, un testimonio notable y la revelación de un legado agitado que dejaron, y que se ha preservado en ese número infinito de artimañas, con la elegancia –y la hipocresía– desbordada de los plutócratas de entonces que son, así se rompan las vestiduras y pongan el grito en el cielo, los mismos de hoy. También es, entre otras, la génesis de ese mal pervertido y devastador que se llama contrabando y la evasión de impuestos, como se ha indicado.

Esta es una de la varias sensaciones que deja la lectura de La Compañía Barrio y Sordo. Negocios y política en el Nuevo Reino de Granada y Venezuela, 1796-1820, de los historiadores Daniel Gutiérrez Ardila y James Vladimir Torres. Un análisis de 626 cartas escritas entre 1800 y 1819. Sí, un sugestivo libro que “estudia en detalle la Compañía Barrio y Sordo, una casa mayorista del Nuevo Reino que surgió en las postrimerías del período colonial, llegó a su apogeo en 1810 y sufrió en carne propia las violentas sacudidas del período independentista”. De especial importancia esta investigación para historiadores y economistas porque los 25 años que examina son culminantes en la formación de dos repúblicas: Colombia y Venezuela.

Desde varios puntos de vista se puede leer este libro que propone “adentrarse en el mundo revolucionado de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX a través del caso singular de dos negociantes peninsulares afincados en el Nuevo Reino de Granada. No obstante, por tratarse de una firma distribuidora, y por ser nuestra fuente principal la correspondencia enviada y recibida por ella, es imposible establecer en nuestro estudio una separación clara entre aquellos dos hombres y sus numerosos asociados provinciales, así como tampoco puede introducirse una separación nítida entre la vida de estos y el destino colectivo de los neogranadinos y venezolanos en su doble condición de vasallos y consumidores”.

La Compañía Barrio y Sordo. Negocios y política en el Nuevo Reino de Granada y Venezuela, 1796-1820, de los historiadores Daniel Gutiérrez Ardila y James Vladimir Torres
La Compañía Barrio y Sordo. Negocios y política en el Nuevo Reino de Granada y Venezuela, 1796-1820, de los historiadores Daniel Gutiérrez Ardila y James Vladimir Torres

Otro aspecto atractivo -motivo de un distinto examen- es que se puede precisar, con claridad, la sutileza del lenguaje utilizado por comerciantes y funcionarios públicos, y reconocer, así, los alcances de sus destrezas mercantiles y los ingenios lexicales para urdir sus interminables ocurrencias que obligaban “a las compañías de cierta envergadura a contar con una red de empleados y colaboradores que les permitía también desempeñarse como operadores logísticos, para beneficio de pequeños mercaderes”. De este modo, “La historia de la Compañía resalta entonces los constreñimientos inéditos que impusieron la economía y la política a los habitantes de la llamada Tierra Firme entre 1796 y 1820 y constituye un caso paradigmático de la interacción constante y estrechísima entre lo macro y lo micro, entre lo general y lo particular, entre el contexto y los individuos. Pero, al mismo tiempo, la naturaleza privada de las fuentes que nos han permitido emprender esta reconstrucción conduce a privilegiar una escala de análisis que ilumina de manera singular aquellos sucesos”. Sin duda, son muchas las iluminaciones que suscita la lectura de este magnífico estudio.

Es preciso insistir en las variados provechos que se pueden sacar de este sugestivo libro, algunos ya sugeridos por los autores, como la relación entre negocios y política que, desde entonces, ha tenido especial atractivo por lo que ella implica en la formación de la república y la construcción de una democracia en la que imperen, en alguna medida, la justicia y el derecho. Es, entre otras, desde la óptica de esa relación que se podrá conocer mejor el tormentoso siglo XIX colombiano, que tanto influyó en la formación de la actual República de Colombia. Las guerras civiles, las conspiraciones, los caudillismos, el populismo, el racismo, la exclusión, la monstruosa desigualdad se forjaron en esos años de la colonia y luego en los iniciales de la independencia, donde los intereses particulares estuvieron por encima del deseo popular de un cambio que significara vivir mejor de lo que se había vivido hasta cuando se fueron los chapetones. Y ahí estamos…

Las 626 cartas sugieren, como se ha dicho, otras miradas para los estudiosos y son el resumen de una época seductora para la historia. Una época que merece un análisis como este que han hecho los historiadores Daniel Gutiérrez Ardila y James Vladimir Torres.

La primera parte de La Compañía Barrio y Sordo se refiere a la edificación comercial y política de la Compañía, y la segunda a redes, logística y portafolio. Los autores dicen en la introducción que “El epistolario pasa por dos momentos distintos, cada uno de los cuales tiene una fuerte impronta geográfica. El primero va de 1800 hasta 1810 y está afincado en el Nuevo Reino: son años de buenos negocios que indican una diversificación creciente del portafolio de la Compañía y una red comercial en vías de consolidación. La segunda época está marcada por la revolución y el exilio. La Casa comercial sobrevivía en Santa Fe, aunque funcionando mínimamente, al tiempo que los dueños viajaban por las Antillas, se radicaban en Venezuela y daban a sus especulaciones una novedosa configuración atlántica. Paradójicamente, comenzó también entonces el proceso de disolución de la Compañía mientras cada uno de los dos socios proseguía los negocios por cuenta propia”.

Las 626 cartas sugieren, como se ha dicho, otras miradas para los estudiosos y son el resumen de una época seductora para la historia. Una época que merece un análisis como este que han hecho los historiadores Daniel Gutiérrez Ardila y James Vladimir Torres. Ellos lo dicen en el Epílogo, “Al mismo tiempo espontánea y codificada, íntima y pública, la escritura epistolar asocia subjetividades y vínculos sociales. Vehículo de modelos, convenciones y regularidades, ella expresa también con elocuencia la adscripción a mundos concretos, no solo en función de parámetros socioculturales, sino también religiosos, corporativos o generacionales. La correspondencia, que obedecía mayoritariamente a móviles profesionales, se convirtió igualmente en receptáculo eventual y privilegiado de la privacidad y los sentimientos”.

Sí. Este libro espera a quienes quieran redescubrir un momento de la historia que nunca dejará de impactar y propondrá otras lecturas, otras visiones de los años inaugurales de la vida republicana colombiana y, de alguna manera, de la venezolana.

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Instituto de Estudios Interdisciplinarios 
Universidad Externado de Colombia. 
Periodista y docente. 
Colaborador literario de Libros & Letras.
 
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