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Los cuentos de Calamoima

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Los cuentos de Calamoima
By Libros y Letras 31 de marzo de 2014
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Fragmento del prólogo.
Este libro de Flor Romero, que ya está en las
librerías y será presentado en el marco de 
la 27 Feria Internacional del Libro de Bogotá, el 3 de mayo en el Salón
Madre Josefa del Castillo a las 3:00 p.m., tiene un prólogo de Jacqueline
Baldrin, profesora de Literatura General y Comparada de la Universidad de La Sorbonne, Paris III en el
cual dice:
“Al lector
de Triquitraques del Trópico,
estos cuentos le recordarán sin
duda los caminos de Calamoima. Escritos con anterioridad a la novela, permiten
hoy situarlos más exactamente dentro de una visión del conjunto de la obra
novelesca de Flor Romero, testimoniando facetas múltiples de su talento y de su
maestría en un género difícil entre todos.
Por el hecho mismo de su diversidad, podría
parecer arbitrario presentar un estudio global. De factura muy diferente, las
técnicas narrativas varían de un cuento al otro, peo en realidad están amasados
con los mismos materiales y todos hablan de la vida en su crudeza cotidiana.
Por la estilización de lo real y a través de su contenido anecdótico, la autora
nos hace penetrar en un mundo con frecuencia sin compasión y en el juego sutil
entre su subjetividad discreta y la objetividad del sujeto, nace un sentimiento
de violencia en el cual la expresión es tanto más patética cuanto más sobria.
Diferencia en la utilización hecha por la
autora del tiempo novelesco; ciertos relatos se inscriben en una duración muy
circunscrita aparentando cuadros de costumbres como ¨Erase que se era…un
culebrero de carrera que recrea en la vivacidad iridiscente de la atmósfera de
una feria de pueblo con su charlatán, encantador de serpientes cuya labia
retiene y sacude a las gentes. Otros siguen una cronología paralela a la lineal
del relato y se desarrollan en un tiempo más o menos largo, mientras que en
“Una guaca para Antonia” el regreso al pasado está encajado en un instante,
aquel en que Antonia tira lentamente el balde del pozo.
Relatos, entonces, aparentemente muy
diferentes; pero no se puede decir de ellos que son sobretodo “cuentos de
atmósfera”? Con frecuencia no pasa nada o tan pocas cosas; una aventura
puntual; un sueño, una esperanza pero que no cambia
Lo esencial que es la vida en su cotidiana
dificultad. Los personajes sueñan en una suerte mejor. Antonia en el tesoro
escondido que le debe tocar a su hijo rubio, los campesinos pobres con la buena
cosecha que los salvará de la miseria y algunas veces el azar juega el jugo de
la ilusión. En “El forastero del tren” es la maleta caída del tren, y que no se
atrevieron a recoger la plata que contenía les hubiera permitido escapar a la
rapacidad del patrón, pero dejaron al forastero saltar del tren y recoger la
valija. Además, qué importa…el dinero había sido robado y el ladrón fue
arrestado Por otra parte el patrón no es un hombre tan malo.
Hay entonces una novedad en la cual la
ilusión se vuelve realidad y uno puede entonces soñar sobre el título “Sueños
de paz”, relato feliz como un cuento de hadas; es la aventura de tres niños
pobres, Cristina y sus dos primos, José y Máximo. Jamás habían recibido un
regalo de noche de Navidad porque –pensaban-el Niño Dios no tiene tiempo de
venir hasta ellos, que viven lejos de la ciudad. Entonces, la noche de Navidad,
deciden ir hasta él. Cansados por el largo camino que han recorrido, llegan
cerca de la iglesia del pueblo llena de cantos y de luces y se duermen. Como
“la pequeña vendedora de fósforos”, Cristina sueña que han llegado al cielo
donde un viejo de barba blanca les habla bondadosamente y les da los regalos
que el Niño Jesús ha preparado para ellos. Cristina se despierta, pero durante la Noche de Navidad todos los
milagros son posibles y el azar es misericordioso; un niño mimado, rico, deja
caer, sin darse cuenta, un lujoso paquete lleno de juguetes y es para esos
niños miserables, el regalo que vinieron a buscar desde tan lejos. Por lo tanto
sería traicionar “sueños de paz” no considerar este final feliz porque como
todos los otros cuentos, está inscrito en el mundo de la miseria, sugerido por
este breve diálogo entre los niños:
-Ojalá papá nos dejara ir. Esta mañana le oí
decir que no tenía plata, y es seguro que entonces no vaya al pueblo.
-Y si tu papá no va, seguro que el mío
tampoco. Porque siempre se emborrachan los dos.