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Reseña del libro Metástasis

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Reseña del libro Metástasis
By Libros y Letras 1 de octubre de 2018
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Tamarit teje una verdad indiscutible, su
verdad: el poema en sí mismo


Luis Tamarit. Foto: Cortesía

Por: José Antonio Santano*

Los
libros se amontonan sobre la mesa por días. A veces desearía reseñar cada uno
de esos libros con tan solo la mirada, pero eso, como es lógico, no es posible.
El libro necesita un cuidado especial, hay que sentir su piel acartonada sobre
las manos, leer atentamente cada una de sus páginas, de sus versos y abstraerse
en su mundo de signos y palabras, en su lenguaje hasta casi desfallecer.
Solo
la pasión por la lectura es la clave para luego analizar todos y cada uno de
los aspectos que contienen ese objeto extraordinario que es el libro. En él
todo es importante: prólogo, epílogo, encuadernación, portada y contraportada,
color, tipo de letra, etc, etc.
Entre
esos libros de culto, o al menos así me lo parece, habría que considerar Metástasis I, del poeta Luis Tamarit (Puçol, Valencia, 1961). Ya
desde las primeras páginas del libro, su prologuista, la también poeta
argentina Mercedes Roffé nos
advierte de la posible reserva que su título pueda producir en el lector.
La
palabra en sí misma es un llamamiento al acabamiento, lo terminal, el miedo que
deriva de su pronunciamiento, a la agria realidad que vaticina: la muerte. Sin
embargo, esta Metástasis I, propuesta
poética de Tamarit, es mucho más que
todo eso, porque se adentra en el proceso de culminación de la obra literaria,
basada en un lenguaje preciso, de filigrana, tal que uno parece ascender a un
territorio cielo tan apasionadamente desconocido y misterioso que no dejará de
crecer aun después de su lectura pausada, incluso discontinua, capaz de
producir un ensimismamiento del pensamiento, de la idea poética que dejará una
huella imborrable.
Es
la poesía de Tamarit un oasis entre
tanta vacua versificación y tanto pseudopoeta que campa por doquier. La palabra
como remanso de profunda reflexión, como si el poeta ejerciera de imán del
tiempo y el espacio necesarios para construir un discurso tan novedoso como
inteligente, un corpus único que trasciende la propia existencia del poeta.
Tamarit teje una verdad indiscutible, su verdad: el poema en sí mismo. Abre
las puertas de la razón y el conocimiento, se abisma en el alma de las cosas
hasta atrapar la esencial palabra, el verbo que defina su poética
incorruptible. Motivo de su expresión poética es la observación del mundo que
le rodea, de las palabras que nacen y crecen y se precipitan a no se sabe
dónde; es todo su bagaje puesto a disposición de la comunicación y consumación
del lenguaje para crear otras formas de expresión, otro universo capaz de
alterar, de alterarnos, propiciando una nueva concepción de la vida a partir de
la palabra, las palabras. 
Metástasis I es la primera entrega de un proyecto que contendrá diez volúmenes (Metástasis II, en breve verá la luz); cada
libro contiene 100 poemas y el primero del libro siguiente y todos formando un
único ser. La estructura poemática es muy parecida en estas 101 composiciones,
de tal manera que dos de los cinco versos que constituyen el poema se repiten
en su enunciado inicial pero concluyen con resultado reflexivo desigual. Sirva
como ejemplo este poema que aúna soledad y silencio, la luz y las sombras de lo
humano:
«A pesar de todos los pesares cavar y seguir  
cavando una tumba sin manos
Escuchar el sonido de la ebriedad retumbando dentro
 Escuchar el sonido
del silencio soledad adentro
Permanecer andando permanecer humano».
Luis Tamarit halla el verdadero camino de su yo poético y lo sitúa
atemporal sobre la esencialidad del lenguaje, trabaja su interconexión con
otros universos hasta conseguir que la luz de la palabra escrita refulja
diamantina y libre. Es como si el poeta se dejara llevar por la corriente de un
caudaloso río, aun a sabiendas que el peligro acecha en su trayecto hasta
desembocar en las azules aguas marinas.
Metástasis I es un libro complejo, donde el pensamiento puebla cada uno
de los versos que lo componen, y en su propia independencia lo aforístico
también.

La razón no es otra que la transfiguración de lo cotidiano hasta convertirlo en
parte indisoluble de la creación propia del poema, el poema en sí mismo como
única raíz, el origen del ser todo:
«El verdadero poema camina por la muerte en volver la vista
atrás sin tregua ni descanso
 Tarde o temprano
convierte todo acontecer en un ahora
Entre el carbón y la ceniza permanece cantando
Entre el carbón y la ceniza pertenece andando».
Obsérvese cómo provoca la
ruptura del verso, como si en su orfandad creciera otro ser distinto. «En esa
composición estrófica…cobra una significación extrema el intervalo, es decir,
lo que no vemos, lo que no se ha escrito…”, escribe en el epílogo Alejandro
Céspedes. Es lo que yo llamo “los silencios” tan extraordinariamente necesarios
en todo poeta que se precie, porque en ellos toma fuerza la esencialidad del
discurso, en lo que no se dice, sino que se silencia, sea con rupturas,
espacios u otros signos de puntuación. La palabra en su esencia más pura vive y
muere en el poema, y el silencio se hace música:
«Cada dolor disperso en el
devenir es lo único que de verdad
nos pertenece
Lo visible llama a lo invisible
la luz a la oscuridad
Lo audible a lo no audible el
silencio a la música
Tal vez no puedas aceptar la
visión sin la muerte»
.
Así es la poesía de Luis
Tamarit: silencio al límite.

Metástasis I es un libro complejo, donde el pensamiento puebla cada uno de los versos que lo componen, y en su propia independencia lo aforístico también.

 Título: Metástasis I              
 Autor: Luis Tamarit
 Editorial: Olifante (Tarazona, 2017)   
*José antonio Santano. Poeta y crítico español.