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Cartas a Antonia. Reseña dedicada a Helí Manosalva

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Cartas a Antonia. Reseña dedicada a Helí Manosalva
By Daniela Castillo 29 de septiembre de 2022
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Cuando mi abuelo cumplió 60 años mi familia preparó una pequeña reunión, en algún momento, cada uno comenzó a decir palabras al homenajeado. Llegó mi turno y no alcancé a hilar una idea cuando rompí en llanto y me fui de la sala. Muchos no entendieron qué sucedió, mi mamá fue tras de mí y le conté en secreto lo que sentía: tenía miedo, me parecía que 60 años era mucho tiempo y que comenzaría la cuenta regresiva, que mi abuelo, inevitablemente iba a morir en algún momento. No recuerdo haber experimentado esa sensación antes. Han pasado 10 años desde ese episodio y mi abuelo aún está conmigo, como un hombre vital, lúcido y sabio.  

El amor que le profeso es profundo y único, es más, el año pasado me di cuenta -luego de llamarlo y hablar por horas desahogándome de la vida, de la pandemia, de aquello que sentía-, que es mi mejor amigo. Repito mucho una idea que en ocasiones causa risa; me gustaría pensionarme ya, a mis 29 años y no precisamente por pereza, quisiera compartir con él mucho más de lo que puedo hacerlo ahora. 

Es por esto que la reseña de hoy está dedicada a él. Un hombre al que admiro porque con una vida de pocas alternativas en su infancia, logró construir una empresa, una familia, cultivó su intelecto y no puedo pensar otra cosa que llegar a ser, aunque sea un poco, lo que es él. Esto sin contar que, como una curiosa premonición de lo que sería nuestra relación, en la mano tenemos una marca de nacimiento que nadie más en la familia tiene.

El libro que me llevó a recordar la anécdota con la que inicié esta reseña es Cartas a Antonia, una obra póstuma del reconocido sociólogo, escritor y periodista colombiano Alfredo Molano, que contiene una recopilación de diferentes momentos de la vida del autor dirigidos a su nieta a través del papel, donde se revela una relación de complicidad y un lazo de amor que no compartió de la misma forma con nadie más. El libro aclara que, aunque la organización de los textos es cronológica, no se tiene certeza de la fecha en la que cada uno fue escrito. 


Reseña del libro Cartas a Antonia, de Alfredo Molano
Portada del libro Cartas a Antonia, de Alfredo Molano

Libro: Cartas a Antonia. 

Editorial: Penguin Random House.
Sello: Aguilar.
Librería recomendada: Tornamesa

Desde las primeras páginas se siente la conexión entre Alfredo y Antonia: -Antonia, te pido: préstame una pestaña para barrer mis penas y atrapar mis alegrías-, con esta frase concluye uno de los primeros capítulos. Así que este hombre como muchos abuelos felices de serlo, se llevó a Antonia a recorrer el mundo o por lo menos el pedacito de mundo que el tiempo les permitió, con ese afán implícito de dejarle la mayor cantidad de conocimiento del lugar que habita y de aquellas historias que Antonia por su edad nunca iba a conocer. 

La inteligencia de un hombre como Molano se ve entrelazada con la suspicacia de Antonia que lo retaba con sus preguntas, con su sed de conocimiento, con sus dudas razonables donde hasta el tradicional cuento de caperucita roja se veía transformado en una historia donde el lobo era bueno. 

Molano le escribe desde los inicios; su infancia, su familia, su escolaridad (incluyendo anécdotas que para ese entonces fueron cruciales como su expulsión del colegio), su relación con los animales, la naturaleza y todo lo que fue aprendiendo de ello para dejarlo como legado a Antonia: creo, mi amor, que a todos nos pasa: queremos ser grandes, volvernos adultos en un dos por tres. Así, como se enciende un bombillo: ¡clic! Y uno por ir muy adelante no vive ni se goza la edad que tiene; no vive los juegos, ni los amigos, ni los miedos. (…) No vivas más allá de lo que eres. 

Pasando por Cuba, New York, Barcelona, entre otros lugares, el abuelo narra a su nieta de una forma amena y sentida parte de la historia de cada recorrido, aquellas costumbres que tal vez desaparezcan y momentos relevantes que convirtieron a ese lugar en lo que es hoy. Se adentra en Colombia; La toma, Nuquí, El Hatillo, Simití, Yopal, en este último destino se llega a la mitad del libro y con ello se abre el álbum familiar, más de treinta fotos de esa intimidad de los Molano que llega a nuestras manos para mostrarnos la historia del país desde su árbol genealógico.  Lugares que hicieron parte del trabajo de vida que eligió Molano y que se van ligando a la palabra que en países como Colombia ha sido un tránsito difícil: la paz. 

Mi abuelo me fue explicando todo paso a paso y yo, como siempre, escuchando todas sus enseñanzas que me marcan y recordaré toda la vida. 

Como en Crónica de una muerte anunciada, quien lee el libro y sabe quién fue Alfredo Molano, también conoce la razón de su muerte. Así que desde la tercera parte del texto el lector inevitablemente se va a conmover con esas palabras y momentos para los que muchos no estamos preparados: las despedidas definitivas, las que no nos permiten regresar si se nos olvidó decir algo y esas que duelen el resto de la vida, pero con las que se aprende a vivir. 

Lo injusto de todo es que a ella la seguirá mi sombra; estaré presente en su vida; pero ella en mí ya no existirá como no existiré yo. 

Un libro que nos da cátedra sobre la historia de Colombia y sus injusticias, sobre las decisiones de vida, la enfermedad, la muerte y el amor. Me queda una sensación entre la tristeza de una partida, la esperanza de los legados y el corazón en la idea de que se multipliquen esas conexiones que nos alimentan el alma, nos hacen soñar y nos enseñan infinidad de cosas para seguir caminando la vida.


Foto de Daniela Castillo con el abuelo Helí
Foto de Daniela Castillo con el abuelo Helí

Por último, quiero contarles que gracias a la lectura de este libro me animé a preguntarle algunas cosas a mi abuelo sobre su historia y aquí está el resultado: