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Sobre la experiencia de adaptar una obra literaria al cómic en Colombia

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Sobre la experiencia de adaptar una obra literaria al cómic en Colombia
By Libros y Letras 24 de septiembre de 2020
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A propósito de Morir juntos la novela homónima de Luis Fernando Macías recientemente adaptada a novela gráfica (Panamericana Editorial)

Por:
Luis Silva

A
la hora de adaptar una obra literaria al cómic, hay que tener claro que son dos
lenguajes diferentes, con algunos puntos en común, pero que en general, tienen
elementos narrativos propios, que no se pueden reproducir en otros. La
literatura suele ser más “ambigua”. ¿Qué quiero decir con eso? Por ejemplo: que,
aunque el escritor describe a un personaje de forma precisa, la imagen que te
formas como lector de dicho personaje, va a ser única en ti.

Otra
persona imaginará al mismo personaje de manera distinta. Se podría decir que
cada personaje tiene una versión diferente en la cabeza de cada lector.

Entonces,
cuando lo adaptas a un medio visual como el cómic, ya los personajes tendrán un
rostro, un cuerpo, y hasta un lenguaje corporal concretos. Es importante ser
conscientes de la responsabilidad que es darle rostro a un personaje que solo
existía en el mundo etéreo de la imaginación. Lo mismo con los espacios: las
casas, los cuartos, las ciudades, etc. Luis Fernando Macías, su autor, fue
clave en nuestro desarrollo. Como autor de la obra original, nos facilitó fotos
de referencia para los personajes, pero al mismo tiempo nos otorgó libertad.
Fuimos muy suertudos de trabajar con un autor abierto a los cambios.

En
las conversaciones con él fue elemental encontrar códigos visuales o símbolos
que manejaríamos para la novela gráfica. Era importante traducir la prosa en
imágenes. Por ejemplo: la paleta de colores. Una de las primeras decisiones fue
usar el azul para los días, y el amarillo para las noches. El azul, por ser un
color frio, melancólico, lo usamos por el sentimiento de nostalgia que trasmite
la obra.

En
la obra original, llueve mucho, y se siente un ambiente de “tristeza”, de
fatalidad que rodea a los personajes. Por otra parte, decidimos usar mucho los
planos cenitales. Esta decisión vino porque durante la lectura de la obra
original sentí que los personajes eran observados por una presencia
sobrenatural más allá de su comprensión. Podemos llamarla Dios, destino,
universo, energía, karma, suerte, etc. Así que el plano cenital, desde arriba,
sería un código estético que representaría la visión de esta presencia
omnipresente que observa a los personajes desde arriba. Vigilante, omnisciente,
sin que los personajes sean conscientes de él.

Ese
código visual se puede encontrar muchas veces en el cómic: cuando Aurelio
encuentra los cuerpos, cuando los ancianos salen a caminar, cuando Aurelio va
camino a la funeraria, etc. Otro código fue el escarabajo dorado, el cual se
menciona una vez en la obra original, cuando Aurelio explica el concepto de
sincronicidad, pero que nosotros propusimos usarlo como un símbolo de dicho
concepto. Cada vez que el escarabajo apareciera en plano, sería una
advertencia, o un guiño de la vida, de Dios, del destino, del universo, si
quiere, de que los personajes están a punto de vivir (o ya han vivido) un
episodio sobrenatural.

Eso
frente a lo visual, en cuanto a lo narrativo, le propusimos a Macías ligar los
tres cuentos que, en la obra original, aunque ocurren en el mismo universo, y
son protagonizados por el mismo personaje, son independientes. ¿Por qué no
buscar la forma de “fusionarlos” en una sola narración?

Los tres cuentos fueron integrados en una sola historia de forma
orgánica en un solo
guion. Pero, además, fueron conectados de manera visual,
por ejemplo: asiendo un símil visual, entre la caída de un personaje con la
caída de un pez. Espero que los lectores encuentren este símil visual, y que
juzguen ellos mismos si funciona o no.


El autor y el editor

Creo que tuvimos la fortuna de trabajar con un autor que tenía un
equilibrio entre defender la esencia de su obra y sus personajes y al mismo
tiempo estar abierto a cambios. Luis F.Macías es uno de esos autores, que
comparten mi misma filosofía, que cuando una obra es adaptada por otra persona,
ya no es solo tuya, ya te toca compartirla con otros, y esos otros,

tendrán sus propias propuestas que pueden o no, cambiar tu idea
original. De esa forma, puede surgir algo nuevo, que no es ni mejor, ni peor,
es solo diferente.

Los retos editoriales

Según lo que yo he observado, el mayor reto es que nosotros como
autores, amemos, entendamos y contemos nuestras propias historias. Hay
historias que solo nosotros como colombianos sabemos contar. Eso no quiere
decir que todas las historias tengan que ser sobre vallenatos, guerrilla,
narcotráfico o campesinos. No. Pueden ser fantasías, ciencia ficción, zombis,
aventuras, lo que sea. Pero los temas que contemos, deben ser nuestros. Un
pueblo que se cuenta así mismo a otros, es un pueblo que construye su
identidad. Creo que la cultura es una de los formadores de dicha identidad. Y
el cómic, como la literatura, como la danza, como la música, como el teatro, es
cultura. Nosotros hemos sabido contarlo con canciones y con el baile. Gabo lo
hizo magistralmente a lo largo de su obra. El cine colombiano está en busca de hacerlo,
y creo que el cómic debe hacer lo mismo.

Creo que los nuevos autores de novela gráfica deben encontrar su
propia voz. Que sus historias no sean vacías. Que tengan algo importante que
decir. Preguntarse: “¿Qué es lo que quiero que el lector se lleve de mi libro?
¿Qué nuevo les estoy contando?”. Debemos trabajar duro para que nuestras obras
no sean lo que yo llamo “obras que se pueden leer con los ojos cerrados”. Que
tú abres el libro, lo cierras, y no te has perdido de nada.

Esos son los mayores retos.


*Morir juntos es el primer proyecto gráfico colombiano que realiza Panamericana Editorial. La adaptación a cómic estuvo a cargo de Aluna Studios. Luis
Enrique Silva es su director creativo y de contenidos.