Un café en Buenos Aires con los organizadores de «La Vaca que Lee, Entrerríos en Festival»

Del 15 al 17 de noviembre se realizará el Festival «La Vaca que Lee» en el municipio de Entrerríos, Antioquia. El publico podrá disfrutar de actividades como la hora del cuento para niños, talleres de creación de cuento, conversatorios, lanzamientos de libros, etc.

Si por algo se destaca Colombia es por la calidad de sus incontables encuentros literarios. Todos los meses se celebran ferias a las que asisten multitudes de lectores que ansían tener contacto directo con sus autores y editoriales favoritas. Y esto me lleva a una pregunta: ¿hay espacio en Colombia para un nuevo festival literario? La respuesta es inmediata: por supuesto que sí, y más aún si el mismo se celebra en un pueblo poco acostumbrado a eventos de este tipo. Hoy conversaremos con los creadores de La Vaca que Lee, Entrerríos en Festival, que celebrará su primera edición entre el 15 y el 17 de noviembre.

Comenzaremos por conversar con Nelson Bedoya, dueño de El remanso de las letras, la única librería de Entrerríos. De seguro Nelson tiene mucho para contarnos, ya que fue entre los anaqueles de su librería donde nació la idea de crear este festival literario.

Cuénteme cómo fueron los inicios de la librería.

Nelson: Tenemos una experiencia en Medellín que se llama Anaquel, y en algún momento me puse a pensar cómo sería montar una librería en un pueblo tan bello como Entrerríos, que dicho sea de paso es el pueblo de mi esposa María Avendaño.

—Imagino es una quijotada abrir una librería en un pueblo de 12000 habitantes.

Nelson: Claro que sí. Sabíamos que era difícil, más si consideramos que de los 12000 habitantes que usted menciona, solo 6000 viven en el casco urbano cerca de la librería, y de esos tal vez el 10% sea lector habitual, y de esos tal vez solo el 10% compre libros. O sea, estábamos pensando en una librería para… ¡unos sesenta clientes! Sí, era y es una quijotada, pero ya llevamos un año y estamos felices.

¿Cómo han logrado sobrevivir este tiempo? ¿Qué retos han enfrentado?

Nelson: Creo que uno puede abordar sueños como este si los asume como un proyecto de vida. Es difícil que un proyecto así pueda generar superávit en la economía familiar, pero aspiramos llegar al punto de equilibrio y estamos generando empleos para las personas que están día a día al frente de la librería. La supervivencia tal vez se explique por la pasión que le hemos puesto todos a este proyecto. Y cuando hablo de “todos” me refiero a los propietarios, a los empleados, y también nuestros queridos lectores.

La librería es la madre y organizadora de La Vaca que Lee, Entrerríos en Festival. ¿Cómo surgió la idea?

Nelson: Cuando se acercaba el primer aniversario de la librería nos preguntamos qué hacer para que la fiesta fuera completa, para que la celebración no se limitara solo a nosotros sino que también incluyera a todo Entrerríos. Así que sin muchas pretensiones pero con mucha alegría y entusiasmo decidimos dar vida a este festival llamado La Vaca que Lee,  que no es otra cosa más que la suma de esfuerzos de la librería y algunos de sus amantes más comprometidos.

—Aprovechemos para sumar a la conversación a Leidy Uribe, que más allá de ser gestora cultural de la librería también es la coordinadora del Festival.Me resulta muy curioso el nombre que le han puesto al Festival: La Vaca que Lee. ¿Cuál es su origen?

Leidy: El origen es variado. La base de la economía de Entrerríos es la producción de leche, ver vacas es muy común y es un símbolo de nuestra cultura, así que quisimos relacionarla con la lectura y la escritura. Y a esto se suma que don Nelson en algún momento nos contó que ese era uno de los nombres que había pensado ponerle a la librería. Y mientras barajábamos ideas nos enteramos de un cuento infantil llamado “La vaca que leía libros”. Lo leímos y nos gustó, así que tan solo nos dejamos llevar por la cadena de coincidencias.

—Todo lo que me cuentan suena hermoso, pero intuyo que crear de la nada un festival literario implica infinidad de desafíos y contratiempos. ¿Me equivoco?

Leidy: No, Pablo. No te equivocas, es tal cual lo dices: organizar algo así implica superar varios retos. Uno quiere hacer muchas cosas, pero el tiempo, los recursos humanos, técnicos y de toda índole no son suficientes. He trabajado varios años en la Casa de la Cultura de Entrerríos, y allí aprendí que siempre hay que tener en cuenta un margen de error, que uno quiere las cosas súper bien pero siempre habrá inconvenientes. Pero sabemos que contamos con la energía, el deseo y la pasión suficientes para brindarle a nuestro pueblo unos días que serán para el recuerdo.

Hay algo que me llama la atención: el festival contará con muchas actividades más allá de presentaciones de libros y conversatorios con autores.

Leidy: Tendremos talleres, visitas, conversatorios con referentes de la cultura y la historia local, recitales, muestras gastronómicas, un concurso de fotografía, un concurso de cuento e incluso una visita guiada por el casco urbano de Entrerríos.  Estamos contentos, ansiosos, expectantes. Es mucho lo que estamos trabajando para que todo resulte de la mejor manera. Para eventos de esta magnitud es importante establecer alianzas, por ejemplo con la caja de compensación familiar de Antioquia Comfama, con las editoriales, con los escritores, con los poetas locales para que el evento se nutra de un buen número de actividades orientadas diferentes públicos, edades y gustos.

—Justamente quería ahondar en una de las actividades que mencionaste: el concurso de cuentos.

Leidy: Los concursos enriquecen mucho la programación, y el concurso de cuentos nos tiene muy entusiasmados. Se trata de un concurso de cuento corto al que pueden participar mayores de trece años con un vínculo fuerte con Entrerríos. Se trata de una iniciativa de David Roldán, así como el concurso de fotografía fue idea de Camila Ríos. Para nosotros llevar adelante estos concursos es un modo de decirles a los entrerrieños que, tanto desde el Festival como desde la librería, no solo apoyamos el talento y la creatividad, sino que también queremos darlo a conocer y hacerlo parte de nuestra celebración. En fin, es un modo de incentivar a los entrerrieños a crear, a dejar volar la imaginación.

—Me han honrado eligiéndome parte del jurado de este concurso de cuento. ¿Con qué creés que me pueda encontrar?

Leidy: Con mucho talento, con mucho amor a la lectura y la escritura. Uno se queda sorprendido de la cantidad de creatividad que hay aquí. Déjame contarte algo, Pablo: hace unos días estaba en la librería y llegó una niña que me dijo que quería participar en el concurso, que ya había escrito varios cuentos pero no sabía cuál elegir, y que además no había cumplido los trece años que establecen las bases como requisito para participar. Leí uno de los cuentos, y… ¡me sorprendió su creatividad y su manera de narrar! Quisiera agregar algo: este concurso sería imposible sin la colaboración de Camila Ríos, librera de El remanso de las letras, que será la preseleccionadora de cuentos del concurso. 

—Será una felicidad leer el fruto de tanto talento y pasión. Cambiemos de tema: es llamativo que siendo la primera edición del festival ya cuenten con el apoyo de editoriales e invitados de peso.  ¿Cómo lo lograron?

Leidy: Todo ha sido posible gracias a un gran equipo de trabajo. Una aporta lo que sabe, pero los logros son de todo equipo: Nelson Bedoya, Camila Ríos y David Roldán, entre otros. La complementariedad de esfuerzos ha sido muy positiva, ya que ninguno tiene por separado todo el conocimiento ni todos los vínculos. Lograr esta unión de editoriales, escritores y organizaciones que apoyan al evento es un trabajo de equipo.

—La idea es sostener el Festival a través de los años, e intuyo que habrán tenido muchas ideas que por una cuestión de tiempo y logística no pudieron incorporar a esta primera edición. ¿Qué viene para las próximas ediciones?

Leidy: Esta primera edición que celebraremos entre el 15 y el 17 de noviembre será la primera estación de un largo viaje. Ya estamos trabajando para que en futuras ediciones el Festival dure más días, queremos contar con la presencia de más escritores locales y visitantes, abrirnos a más expresiones artísticas y culturales, y deseamos tejer alianzas con más editoriales e instituciones. Nuestra meta es crecer para poder brindarle a Entrerríos el mejor festival posible.

—Para finalizar me gustaría hacerles a ambos la última y clásica pregunta de Un café en Buenos Aires: les regaló la posibilidad de invitar a tomar un café a cualquier artista de cualquier época. Cuénteme quién sería, a qué bar lo llevarían y qué pregunta le harían. Lo escucho, Nelson.

Nelson: Qué hermosa pregunta. Déjame pensar… Invitaría a Umberto Eco a El remanso de las letras a tomar tinto. Yo tan solo guardaría silencio y lo dejaría soltar a monólogos de todo lo que piensa del mundo del libro, del mundo de la cultura. Escuchar y escuchar toda esa sabiduría.

—Leidy, es tu turno.

Leidy: Por estos días siento la necesidad de hablar con Leonardo da Vinci porque a mi hijo de cuatro años le gusta mucho la Monna Lisa. Le regalamos una reproducción y él la observa y todos los días me pregunta: “Mami, ¿la Monna Lisa de qué se está riendo?”.  Así que me gustaría invitar a Leonardo a El remanso de las letras para que mi hijo pueda despejar sus dudas. Y bueno, ya no son solo dudas de mi hijo, son también las mías. Y de paso también aprovecharía para sumar a Leonardo a recorrer nuestro pueblo y nuestro Festival.

¿Seguimos la conversación café de por medio a partir del 15 de noviembre en Enterríos?

Nelson: Por supuesto que sí, Pablo. Pero será un café con leche. ¡No olvides que el nuestro es un pueblo de vacas!