Ilíada: el clásico universal por excelencia

Difícilmente se puede encontrar un suceso literario comparable con la Ilíada: durante más de dos milenios esta obra ha sido objeto de lecturas, representaciones e interpretaciones de toda índole. Todos coinciden en otorgarle a este vasto poema el atributo de ser la prodigiosa síntesis de la cultura griega y, por consiguiente, el fundamento de la literatura occidental. Presentamos una reseña de la obra publicada en una bella edición de Panamericana Editorial, traducida por Luis Segalá y Estalella.

Por: Jefferson Echeverría*

Una obra se considera clásica por el tiempo que permanece en la memoria colectiva y por cierta vigencia que la hace capaz de despertar sensaciones profundas en los lectores de diferentes épocas. Si bien el lenguaje, el tiempo y los personajes pertenecen a un momento particular, la calidad de su historia aporta valores significativos a diferentes sociedades a lo largo del tiempo.

Es comprensible que algunas creaciones clásicas tiendan a desaparecer o que envejezcan de la peor forma, mientras que otras apenas se rehúsan a perder su vitalidad. Sin embargo, existen obras, como la Ilíada de Homero, que son relevantes en el destino de la humanidad por el vigor de sus hazañas. Pese a lo lejano del periodo en que se desarrolla la historia, son los valores de sus héroes los que permite un sentido perdurable de inmortalidad: la dignidad, el coraje, la lealtad, los principios asumidos, así también como el miedo, la debilidad, los deseos impuros y los fracasos son algunas expresiones que se perciben continuamente en esta gran obra y que hoy por hoy nos identifican como seres humanos.

Por estas razones elementales, destacar en la Ilíada una magia universal es también integrar la sensibilidad que transmite sus héroes. Porque más allá de alcanzar la gloria momentánea, los héroes que participan en esta amplia travesía asumen su destino en el mundo, sin importar qué tan breve sea. Movidos por la voluntad de los dioses, cada uno reconoce a su modo el límite de sus fuerzas y sabe con certeza que la muerte es el único fin para engrandecer su legado gracias al poder de sus hazañas.

Teniendo en cuenta este panorama, podemos evidenciar la dignidad en Aquiles, el hijo de la diosa Tetis y de Peleo; la complicidad en Patroclo, la valentía implacable en Diomedes, el liderazgo en el rey Agamenón, la lealtad en Menelao, la elocuencia en Héctor, la sabiduría en Polidamante o la sobriedad en Glauco. Pero, así como Homero destaca las virtudes en sus héroes y el poderío en los dioses, también expone muy bien cómo sus malas decisiones conllevan rotundos y peligrosos fracasos: la corrupción de Afrodita, el egoísmo de Paris, la arrogancia de Zeus o el poder de seducción de Hera.

Más allá de recordar todos los personajes, pues, siguiendo a Homero, no tenemos la memoria de los dioses, lo que realmente debe importarnos en una obra de esta magnitud es identificar las razones por las que los conflictos forman el carácter individual y colectivo de cada personaje. Pero empecemos por explicar las razones que producen la disputa entre dos bandos y cómo esta desata una terrible guerra.

Paris, perteneciente a los teucros, es nombrado juez y debe elegir cuál de las diosas es la más bella. Entre el selecto grupo de candidatas están Hera, Atenea y Afrodita. En su afán por superar a sus contrincantes, Afrodita busca la manera de agradar al juez Paris, por lo que rapta a Helena de los aqueos y se la ofrece como esposa. Las otras dos diosas, resentidas por semejante trampa, promueven un conflicto celestial que prontamente desciende a los amplios territorios griegos.

Por un lado, están los aqueos que, en alianza con varios pueblos (entre ellos, los argivos y los dánaos), luchan por recuperar el honor de Helena, la mujer de Menelao. Por el otro se encuentran los teucros que, junto con los troyanos y los dardanios, entre otros, defienden su posición y no quieren ceder ante los asedios continuos de sus enemigos.

Con el orgullo herido por el rapto de Helena, los aqueos están dispuestos a pelear. Sin embargo, un pleito interno entre el Rey Agamenón y uno de sus más poderosos guerreros, Aquiles, provoca una ruptura que tarda tiempo en remediarse. Mientras los aqueos sufren derrotas, muertes y humillaciones, Aquiles permanece en un rotundo anonimato junto con su leal confidente Patroclo. Ante los rumores que le llegan sobre los triunfos de los teucros, este guerrero no se inmuta, pues su principio más es mantener la dignidad sin importar cuánta sangre se derrame. Por la voluntad de los dioses, debe ocurrir un evento catastrófico para que tome de nuevo las armas y que, cegado por la sed de venganza, luche incansablemente a favor de su pueblo.

En el bando de los teucros, es Héctor quien asume el liderazgo en la batalla, pues la negligencia y holgazanería de su hermano Paris no tienen igual. Por el impulso que le da defender su ideal y prolongar la amplia estirpe de sus ancestros, el honorable Héctor se aferra a sus convicciones a pesar de verse inferior ante sus enemigos. Es él quien impulsa a sus guerreros a nunca desfallecer, anima a las tropas en los momentos de flaqueza, toma las decisiones más difíciles y asume las consecuencias de sus fracasos. El amor a su familia lo mantiene en pie, aún en los instantes cruciales en que desconoce si su tiempo en la tierra será breve o, por el contrario, tendrá una larga vida como la de su padre Príamo.

En esta obra descubrimos las facetas implacables y débiles, serenas y angustiosas, impasibles y cobardes, poderosas y humanas, astutas y estúpidas en el carácter de cada uno de los héroes. Por eso, quizás, la Ilíada es una de las obras más representativas a nivel mundial, porque se rejuvenece permanentemente en distintas figuras. Todos los conflictos y destinos reunidos en múltiples circunstancias, simbolizados por la tragedia de vivir en virtud de un ideal y de morir en el más completo heroísmo con el fin de reivindicar el deseo colectivo de alcanzar la inmortalidad, componen una de las obras universales más importantes en la narrativa clásica.

Con la traducción clásica de Luis Segalá y Estalella, Panamericana Editorial nos brinda una edición amigable, acompañada de un glosario de personajes con sus respectivas descripciones al pie de página, lo que facilita la concentración en el hilo de narración y de esta forma reconocer los diferentes contextos descritos en la obra.

*Jefferson Echeverría. Docente y escritor

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