La autora y promotora de lectura colombiana radicada en Estados Unidos, presentará esta edición renovada en la que el trabajo visual de Óscar Soacha nos lleva a descifrar mitos o leyendas de diversos pueblos indígenas de Colombia, Perú, Ecuador, Paraguay, Brasil, Bolivia, México, Guatemala, Costa Rica y Venezuela.
Por: Jael Stella Gómez*
Si hoy tenemos una pregunta acerca del mundo que nos rodea ¿en dónde buscamos respuesta? Seguro que lo haremos por medio de las nuevas tecnologías de la información que nos plantean, a ritmo desbocado, los últimos descubrimientos de la ciencia. Si, por ejemplo, queremos saber cómo es el ciclo solar, es posible que la IA nos diga que el Sol es una enorme bola de gas caliente cargada eléctricamente. Este gas con carga eléctrica se mueve, generando un potente campo magnético. El campo magnético del Sol pasa por un ciclo, denominado el ciclo solar. Este es un fenómeno natural que se produce en el Sol cada 11 años aproximadamente, en el que su actividad magnética aumenta y disminuye; los científicos trabajan en él para mejorar su capacidad de predecir su potencia y duración.
Nuestros antepasados recurrían a la imaginación y planteaban historias para construir respuestas. Para acercarse al evento solar mencionado, la etnia indígena de los waraos que habitan desde tiempos lejanos las orillas del río Orinoco en el territorio venezolano relatan la época en que los pueblos vivían en tinieblas y por ello buscaron la luz. En un torotoro la hija menor de un hombre del pueblo consiguió que otro joven se la donara. Aunque esto fue útil también se convirtió en un problema cuando los waraos comenzaron a reclamar el bien para todos. Fue tal el alboroto de aquellos hombres y mujeres alrededor de la cabaña del hombre que este decidió romper el torotoro. La luz salió velozmente hacia el este y se convirtió en el Sol y el torotoro en la Luna. Pero los ciclos solares sucedían tan rápido que el hombre le ofrendó una tortuga morrocoy al Sol y la lanzó para que le llegara. Como las tortugas van muy despacio, el Sol tuvo que detener su ritmo veloz mientras la esperaba. De esta manera, los ciclos solares se hicieron más largos y duraron todo el día.
Entonces podemos cuestionarnos ¿cuál de las dos explicaciones es la mejor?
Las respuestas científicas tienen un valor en la verificación de sus datos y en la investigación. Los mitos y leyendas como el de los waraos aportan el imaginario de una sociedad y nos permiten valorar la sabiduría natural de los pueblos originarios. Podemos acercarnos al conocimiento del mundo a través de la inteligencia, astucia y capacidad de fantasía que tenían nuestros ancestros para desarrollar mitos y leyendas que respondieran a sus preguntas acerca de la realidad. Son relatos que aportan a la construcción de la identidad y establecen una relación con la naturaleza de manera armónica. Estas narraciones, además, despiertan el asombro y conectan con el pasado para nutrir la imaginación y el conocimiento desde las hipótesis cargadas de fantasía y quimera.
Esto es lo que encontramos en el libro Historias que corren como ríos. Mitos y leyendas de América Latina recopiladas por Adriana Carreño y publicadas por Panamericana Editorial.

En este libro es posible descubrir cómo se formaron el día y la noche, cómo fueron creados el cielo y la tierra, los volcanes, las plantas y todo lo que nos rodea con admiración y sorpresa. Cómo los temblores de tierra en Guatemala los produce Kapracán un joven forzudo y grande que habita debajo del volcán Sipac amarrado a cadenas; la tierra se sacude y hay un temblor cuando este intenta zafarse de su prisión. Descubrir el grano de oro, el maíz, como fuente de alimento del pueblo muisca. Y conocer a los hombres del centro de la tierra, una historia que explica el origen de los seres humanos, hombres y mujeres negros, blancos y amarillos. Con expectativa y entelequia podremos iluminar el futuro con la antorcha del torotoro que dio origen al Sol y a la Luna y permitir que su luz se proyecte en la memoria de los pueblos resguardada en sus relatos. A su vez, los relatos despiertan la curiosidad de los lectores por conocer más de cerca los grupos étnicos de América Latina a la que pertenecen estas historias y que aún habitan, algunos de ellos, estos territorios. Mitos y leyendas que expresan el pensamiento y las esperanzas de nuestros antepasados, sus creencias, tradiciones y costumbres para acercarnos a su cosmogonía y descubrir en ella una identidad propia que traspasa los tiempos.
Al igual que las historias fluyen como ríos, su autora actualiza fantásticos y sobrenaturales sucesos a través de un lenguaje ágil y enriquecido para responder a preguntas que perduran y que aproximan a la universalidad de características humanas como la solidaridad, la compasión, el embuste, el miedo o la avaricia. Palabras que también corren como ríos en inicios llamativos que actualizan de manera original el arte de narrar historias: “Cuentan los abuelos que les contaron sus abuelos, a quienes también les contaron los suyos…” “En un lugar en medio de las nubes, más allá de donde se origina el rayo y se vuelve azul el cielo…” “Hubo una vez un lugar en caos. Así comienza siempre el mundo, con un enorme espacio donde todo está por ordenarse…”
Adriana Carreño tiene la destreza narrativa para acercarse a los lectores, gracias al oficio de promotora de lectura que ha desempeñado durante años. Esta escritora bogotana, estudió Literatura y es magister en Escrituras Creativas. Sus libros han sido galardonados con premios como el Barco de Vapor y entre sus obras más conocidas están Una carta para Luciana y Encuentro en la laguna.
Una edición impecable del libro por parte de Panamericana Editorial estructura la obra en una sección de mitos: Cuando todo empezó, otra de leyendas: Cuentan los que saben e incluye información importante Sobre los pueblos indígenas cuyas historias acabas de leer y la bibliografía que sustenta la investigación de la autora para su escritura. Las ilustraciones de Óscar Soacha aportan a la imaginación y la fantasía con dibujos en lápiz y acuarela que van más allá de las historias con detalles que le hacen un guiño de expectativa al lector.

Además de entretener, estos relatos transmiten un conocimiento en el que prevalece el respeto y la armonía de los seres humanos con la naturaleza. Entre lo sobrenatural y lo fantástico, reflejan la cosmogonía de los pueblos ancestrales y revelan sus temores, esperanzas y deseos por alcanzar la convivencia pacífica de las comunidades entre ellas y con la madre tierra. Trascienden las fronteras de lo real y lo imaginario y se abren al universo cultural de América para configurar una identidad latina con historia.
*Jael Stella Gómez. Psicóloga con máster en educación de la Universidad Javeriana y en promoción de literatura infantil y juvenil de la Universidad Castilla La Mancha.