Cinco novelas de exquisita composición del gran escritor y biógrafo austriaco Stefan Zweig. Cinco textos que le brindan al lector la oportunidad de disfrutar de su excepcional capacidad para describir sentimientos y su destreza para generar una atmósfera y dar vida a personajes inolvidables. Panamericana Editorial nos abre una ventana en el corazón de estos personajes que nos hará enternecer, sufrir y profundizar tragedias secretas a través de una magistral composición narrativa.
Por: Jefferson Echeverría / Escritor
Usualmente atribuimos el valor narrativo de una novela más por su larga extensión en capítulos y en páginas que por su intensa brevedad. Aunque todo depende en gran manera de la destreza con que los autores pretendan atraer la conciencia del lector mediante un estilo adquirido, no porque una historia carezca de amplitud en sucesos, tiempos y espacios, es un sinónimo rotundo de alcanzar la categoría sublime de gran obra ubicándolo solamente dentro de los territorios del cuento. Las novelas, por antonomasia, adquieren un secreto natural cuya riqueza nos permite explorar la condición humana a través de una prosa auténtica que puede ir más allá de su vastedad. Una novela muchas veces logra ensalzar la virtud de sus personajes sin necesidad de acaparar un amplio contenido.
Hago la aclaración porque, seguramente, cuando los lectores se enfrenten a la exquisitez con que la prosa del austriaco Stefan Zweig ensancha los conflictos de sus personajes a través de estas cinco novelas breves, se cuestionarán a primera vista por qué no pueden concebirse más bien como cuentos largos. Sin embargo, apenas introduzcan sus mentes a los paisajes multiformes, destaquen los diversos conflictos tan bien enlazados a lo largo de múltiples voces que enriquecen eternos dilemas humanos, comprenderán que la genialidad indiscutible de este autor desarrolla los sentimientos más comunes en un propósito literariamente profundo sin necesidad de explayarse en varios sucesos.
La composición de cada historia es un tejido lleno de emociones que profundiza el interior de cada personaje de una manera tan melancólica e inusitada, que hasta los lugares comunes tienden a perder ligeramente su protagonismo para darle mayor envergadura a las pasiones necesarias, a los deseos incontrolables y a los dilemas universales. La medida de los tiempos se ajusta a una complicidad misteriosa que poco a poco está mostrando un rostro particular. El amor, esa pasión frenética e imposible que conduce a sus víctimas a cometer pecados silenciosos; la locura, ese arte manifiesto acogido en el cautiverio; la soledad, esa eterna compañía de los amantes de la lectura, renuevan constantemente la intriga de los lectores, lo que hace de estas obras una genialidad indiscutible.
En Carta de una desconocida, el famoso novelista R., en víspera de su cumpleaños, recibe una extraña misiva. En su amplio contenido se describe una confesión de una mujer tan insignificante para él como importante para su anónima admiradora. Esta mujer, quien nunca refiere su identidad, revela un amor secreto hacia su persona desde mucho antes de conocerlo. Comenta cómo su corazón de adolescente empieza a palpitar cuando se entera por medio de un rumor que un escritor está a punto de arribar justo a la pensión de al frente donde ella reside con su madre. En su llegada, la emoción desborda todos los obstáculos de lo imposible y la pasión crea en el interior de la joven mujer todos los encuentros imaginarios donde ambos serían los máximos protagonistas de una historia de amor. Sin embargo, la barrera de la timidez se convierte en el enemigo constante, pues el amado imposible no solamente la supera en edad sino también en amores prófugos con otras mujeres.
Pero la eterna admiradora sigue revelando su martirio silencioso con una sinceridad desgarradora sin que su tono parezca un reproche, todo lo contrario, sus palabras exhalan una suerte de liberación de sí misma por haber asumido el peso de la desgracia con tal de ver a lo lejos a su amado feliz cosechando glorias. Sólo el tiempo y el azar les permiten unos fugaces encuentros, cuando ella ya ha cumplido la mayoría de edad, pero su frenesí hacia él conserva una vigencia insustituible. En estas breves coincidencias de destinos, queda una semilla que mucho después agoniza por la desgracia, al igual que ella, lo que logra desprender un dilema abrumador que consiste en ese heroísmo sagrado donde la felicidad del otro prevalece más que los deseos propios de ella.
En la siguiente novela, El amor de Erika Ewald, es una balada de lo imposible. El retrato suspicaz de una mujer que siente una leve admiración por un músico, de un momento a otro las trampas de la noche componen una melodía más intensa donde el fervor se convierte en una verdadera sinfonía del encanto secreto. A Erika se le presentan todas las oportunidades inigualables para que el amor tienda sus lazos sobre su memoria y el deseo mutuo construya una historia auténtica, pero hay un recato carnal que la obliga a retractarse, a huir de sí misma y de su amante para arrojarse a la cobarde distancia. Producto de este arrebato, el remordimiento se le presenta en forma de desprecio; los anhelos musicales, en una triste melodía.
Novela de ajedrez nos enseña que para este arte muchas veces no hay acepción de generaciones ni condiciones intelectuales favorables, su magia llega para aquellos que están destinados a proporcionar un legado de inmortalidad. Es la historia de dos hombres: por un lado, Mirko Czentovic, de carácter rústico, retraído, silencioso e irascible, quien la gloria le depara un prestigio a pesar de carecer inteligencia durante su etapa en el colegio. Cuando uno de sus tutores, un sacerdote que, para matar el aburrimiento, consagra sus espacios de esparcimiento a este deporte, por un accidente casual descubre un talento milagroso en su pupilo. De inmediato la fama del extraño Czentovic asciende a temprana edad, siendo uno de los jugadores más imbatibles a pesar de utilizar una técnica poco ortodoxa para los conocedores de este arte. En el otro bando, aparece un exprisionero de guerra quien, durante su etapa en cautiverio, vence el aburrimiento y la tortura de la soledad gracias a un libro que encuentra por casualidad y cuyo contenido revela una serie de estrategias en el ajedrez. Un enfrentamiento intenso, donde ambos enseñan un potencial sorprendente ante un público selectivo en el que la astucia y la experiencia abrumadora de estos dos genios, no solamente ponen a prueba la intriga de los amantes de este arte sino también desatan una gran conmoción en los lectores.
Confusión de sentimientos es una alegoría a las emociones profundas que sobrepasan todo valor académico y magistral. En los apuntes personales del maestro R. v. D., se encuentra el verdadero secreto de cómo logró tanto prestigio en los círculos intelectuales. Nos remite a sus orígenes, cuando es un joven descarriado que detesta los libros y todo lo que trascienda a intelectualismo. Pero una vez más, los destinos del azar permiten que su odio cambie a un interés peculiar, su arrogancia a una humildad fortuita, su desidia a una disciplina austera. Conoce a su verdadero maestro cuyo carisma para recitar obras shakesperianas e impartir los secretos de la gramática acapara la atención del joven a un grado genuino de despertar en su interior una pasión desbordante por el conocimiento. El maestro lo acoge como si fuera su hijo, lo invita a su hogar, lo hace partícipe de sus proyectos y, como si fuera poco, también expone rastros de su intimidad atormentada a raíz de la rabia secreta y los impulsos acallados que poco a poco afloran a medida que el joven los identifica con perplejidad. Estos sentimientos nos llevan a la conclusión que hasta la mente más prodigiosa tiene un lado débil que lo hace más humano y por tanto más auténtico.
La última novela, Mendel, el de los libros, está dedicada a todos los libreros del mundo. La figura ilustre de Jakob Mendel, un apasionado por los libros, es la proeza misteriosa hecha persona. Su contextura enjuta, de rostro alargado, barba prominente y gafas enormes, destacan de este fanático literario un héroe que todos desearíamos tener en nuestra sociedad. Tiene la capacidad de memorizar cada texto con una precisión matemática y su estilo silencioso, distante del mundo que lo rodea encarna el espíritu que cualquier librero transmite en medio de un mundo abrumado por el afán de obtener la gloria. El café Gluck es su paraíso recubierto de sencillez, pues lo ha elegido para dedicar todas las horas posibles a la lectura, difusión y comercialización de su vasta biblioteca andante. Conoce su oficio y trabaja de sol a sol sin obtener otra recompensa que lo imprescindible para subsistir y la gratitud de sus admiradores. Pero su candidez ante los conflictos que ocurren a su alrededor le juega una mala pasada y lastimosamente es llevado a prisión donde padece el terrible sufrimiento de estar exiliado de sus grandes amigos plasmados en volúmenes, páginas y secretos.
Con la traducción de Olga Martín Maldonado y la edición de Luisa Noguera Arrieta, Panamericana Editorial nos abre una ventana en el corazón de estos personajes que nos hará enternecer, sufrir y profundizar tragedias secretas a través de una magistral composición narrativa.