Leonardo Padura: “Fue como despertar de una pesadilla eterna”

El autor de El hombre que amaba a los perros se refiere al histórico acuerdo entre Cuba y EUA. Además, habla de su próxima novela, que ocurre en Miami, y un libro de cuentos que saldrá el 2015. 
Tomado de La Tercera/ Santiago. Hace una semana la noticia fue el titular de los diarios del mundo. Esto, luego que el Presidente de EUA, Barack Obama, y el de Cuba, Raúl Castro, leyeran un comunicado por televisión a sus respectivos ciudadanos, donde informaban que las relaciones entre ambos países comenzarían a restablecerse.
“El aislamiento no ha funcionado, es hora de un nuevo enfoque”, dijo Obama frente a la pantalla, desde Washington. “Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto”, decía Castro desde La Habana, donde las campanas de varias iglesias sonaron poco después del anuncio. En esos momentos, en el barrio habanero de Mantilla, el escritor cubano más reconocido actualmente en Hispanoamérica, Leonardo Padura (1955), veía la televisión junto a su familia.
“Mientras Raúl leía su declaración, ya se sabía, desde hacía dos o tres horas, que se había concretado el intercambio de prisioneros pero nadie se imaginaba que, de pronto, soltaría la gran bomba, la noticia de que se restablecerían las relaciones. Mi mujer y yo estábamos oyéndolo y yo caí en shock y Lucía empezó a llorar y mi madre le dio gracias a San Lázaro”, dice a La Tercera desde Cuba, el autor de El hombre que amaba a los perros.
Leonardo Padura no ha sido complaciente con el régimen cubano. Tampoco un detractor acérrimo. Pero a través de su literatura ha dejado en claro que su labor es contar y registrar cómo vive la gente en la isla: entre la belleza y la precariedad.
“Hace una semana la gran mayoría de la gente que conozco se alegró, aunque siempre están los que prefieren la tensión a la normalidad… Fue todo como despertar de una pesadilla eterna y entrar en una etapa de un sueño más amable”, dice Padura, quien viaja varias veces al año fuera de su tierra. Presenta sus obras en Europa. Asiste a Ferias de Libros en Latinoamérica sin mayores reparos. También ha estado en Miami, refugio del exilio cubano.
“El 90% de mi familia paterna vive allá, y el 40 de la materna. El 60% de mis amigos andan por otros lugares», señala el creador del detective Mario Conde, protagonista de la mayoría de sus novelas, como la inédita El clan disperso. La historia de esta última va en esa dirección: «Es sobre el destino, justamente disperso, de un grupo de amigos luego del triunfo de la Revolución”.

Tiempo de cambios

Leonardo Padura también sabe de censura. A principios de diciembre se realizó el 36° Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Padura fue el guionista de la película “Regreso a Itaca”, el último trabajo del director francés Laurent Cantet, basado en su libro La novela de mi vida (2002).
El filme muestra la vuelta de Amadeo tras 16 años fuera de la isla, y sería exhibido en el festival, pero los organizadores señalaron que no pudieron ver la cinta. “Vamos a hacer todo lo posible para que los cubanos puedan verla, ya que es una película que habla de muchos problemas esenciales de la Cuba contemporánea”, dijo Padura el martes pasado en declaraciones a agencias internacionales. Pero el narrador sabe que hay problemas mayores, que se arrastran desde hace cinco décadas.
– El levantamiento del embargo a Cuba ¿era una de las principales noticias que esperaban?
– Sin duda alguna. El hecho de que Cuba y EUA vuelvan a tener relaciones diplomáticas más o menos normales, pero relaciones al fin al cabo, y que haya comenzado un desmontaje del embargo o bloqueo son cosas que deseábamos pero que a veces ya ni esperábamos. ¡Han sido más de 50 años viviendo en esa situación de enfrentamiento, tensión, hostilidad, ofensas y hasta agresiones!
– ¿Y hay mucho escepticismo o mayor esperanza?
– Creo que es un tiempo de esperanzas, aunque no debemos hacernos demasiadas. Algunas cosas han cambiado, otras cambiarán y traerán mejoras, pero que tengamos relaciones con EUA no es la vara mágica que resuelva los problemas del país. El propio Raúl Castro lo reconoció: la situación financiera no permite hacer más gastos y la economía sigue siendo la asignatura pendiente de la sociedad cubana. Sin duda, cuando uno vive con menos tensión, puede dedicar esfuerzos a lo positivo. Ahora, la gente debe aprender a vivir sin pensar en que frente a nosotros está el enemigo. En cualquier caso creo que lo conseguido da esperanzas, y el futuro será quién diga cuán fundado está ese optimismo.
– ¿Cree que el turismo aumentará ahora en Cuba?
– Debe haber muchos norteamericanos interesados en viajar, conocer a ese “viejo y cercano enemigo”, donde se juega béisbol, se oye música norteamericana, todavía se usan autos llegados del norte en la década del 40 y 50, en la que se habla de Hemingway como de un cubano más… Y ese turismo traerá dinero, que irá a las manos del Estado, pero también de muchos trabajadores privados o empleados de negocios, y de los que surten esos negocios, etc. Y no sé hasta qué punto Cuba está material y psicológicamente preparada para algo que puede ser una avalancha humana.
– ¿Qué caracterizan los relatos de su próximo libro, Aquello estaba deseando ocurrir?
– Este es un libro que tiene varios cuentos anteriores y otros nuevos. Es un libro con historias de pérdidas, de frustraciones, de desencantos. Sus personajes casi siempre terminan derrotados de alguna forma, pues la vida casi siempre nos derrota y pocas veces nos premia.

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