Los concursantes es una novela fractal de naturaleza multifacética que navega entre la utopía y la distopía, donde ocho personajes narran, desde distintas realidades, sus experiencias en un universo marcado por la simulación, la reencarnación y los multiversos.
Por: Argenis Leal
¿Es la vida una experiencia que se vive o una historia que alguien más ha escrito por nosotros? ¿Somos libres o parte de un gran Show? En Los concursantes, ganadora del Portafolio de Estímulos Germán Vargas Cantillo y publicada por la editorial Escarabajo, el autor Juan Andrés Fernández presenta una novela que trastoca las convenciones de la narrativa contemporánea, rompe las reglas del realismo, y transforma al lector en un jugador activo dentro de un reality existencial que transcurre más allá del tiempo, del cuerpo y de la lógica.
Los concursantes está compuesta por ocho capítulos narrados en primera persona por distintos personajes, cada uno atrapado en su propio dilema ontológico, emocional o espiritual. Sus voces construyen un relato coral con estructura fractal, una novela donde cada parte puede ser leída como una historia en sí misma, pero que, al ser integrada en conjunto, revela un sistema mayor interconectado. Esta estructura fragmentada, salpicada de saltos temporales, universos paralelos, multiversos y narradores no convencionales, invita al lector a ensamblar las piezas de una historia mayor, como si formara parte del experimento narrativo que le está siendo presentado.
Desde sus primeras páginas, la novela plantea una pregunta tan inquietante como inevitable: ¿qué es real y qué no? Una joven en estado vegetativo llega al C.I.E.L.O. Ink., una suerte de oficina posmortem donde se decidirá si volverá a la Tierra, entrará en una simulación o se le asignará otra vida. A partir de allí, se despliega una constelación de historias donde intervienen clones, influenciadores atrapados en loops de muerte viral, terapeutas perdidas en el tiempo, publicistas obsoletos, extraterrestres enamorados y escritores perseguidos por sus propias réplicas.
“Lo que busco es que el lector no sea un observador pasivo, sino que se vea a sí mismo como un concursante más”, explica el autor. Y en efecto, Los concursantes pone en juego esa premisa desde su diseño mismo: el libro abre con un contrato de lectura que implica al lector como parte del sistema y cierra con un apéndice que mezcla lenguaje de programación, términos legales y alegorías cósmicas donde las letras del alfabeto adquieren autonomía. Además, a través de códigos QR, el lector puede acceder a contenidos digitales que amplían el universo de la obra.
El lenguaje empleado en la novela integra referencias del mundo digital, el marketing, la astrología, las terapias alternativas y las redes sociales, creando una mezcla que refuerza la idea de que todo —incluida la identidad— puede convertirse en espectáculo. En una escena, un personaje intenta boicotear un programa de concursos que regula la vida social; en otra, una mujer viaja con ayahuasca para reencontrarse con sus versiones pasadas; en otra más, un extraterrestre intenta entender el enamoramiento humano como un fenómeno biológico y a la vez metafísico.
En palabras de Rodrigo Bastidas, PhD en literatura de ciencia ficción por la Universidad de los Andes: “Los concursantes es una crítica divertida e intensa a las formas como las nuevas máquinas (sociales y tecnológicas) cambian nuestras formas de relacionarnos con los otros y con nosotros mismos. Un viaje de ida por las posibilidades de las múltiples vidas y muertes que podemos sufrir y cómo es posible dinamitarlas desde adentro de nuestras mentes”.

Juan Andrés Fernández (Bogotá, 1987) es máster en escritura creativa de la Universidad de La Rioja. Se ha formado en guión, narrativa y cine, y ha publicado relatos en revistas como El Malpensante y El Longino de Iquique. Es autor del libro Cuentos cortos para viajes largos (2019) y ha trabajado en procesos de escritura automática y narrativa terapéutica. Con Los concursantes, se consolida como una voz que transita con naturalidad entre la literatura especulativa, la metanarrativa y la autoficción.