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Marcelo Santana le canta a Cartagena

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Marcelo Santana le canta a Cartagena
By Libros y Letras 25 de junio de 2015
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No. 7106, Bogotá, Jueves 25 de Junio del 2015

Marcelo Santana le canta a Cartagena

Por: Gustavo Tatis G./ Tomado de El Universal/ Cartagena/ Colombia
Acabo de escuchar la bella canción que ha compuesto el músico brasileño Marcelo Santana (Manaos, 1964), a Cartagena de Indias, que ha titulado Desde la muralla. 
Es una combinación rítmica entre champeta y el dejo de ternura que tiene el idioma portugués, que para mí tiene la resonancia de un susurro o un alfabeto musical.
Es tal vez uno de los idiomas que expresa con mayor intensidad las emociones con tan pocas palabras. Saudade, por ejemplo, no tiene equivalente en el idioma español, y lo más cercano es la nostalgia. Pero sentir saudade es tener una sutil sensación de tristeza en la alegría y una sutil alegría en la tristeza.
Las dos sensaciones juntas y combinadas generan una saudade, que es algo más que nostalgia. El idioma se queda corto a veces para ciertos sufrimientos, emociones y para ciertos instantes sublimes. Es allí donde el poeta intenta llenar los silencios.
Para Marcelo Santana que ha venido al borde de la tarde al periódico, sin guitarra pero con la voz de su sentimiento, toda la música comienza con una melodía que invade y suscita una metáfora a flor de labios. Una buena letra puede parecerse a una garota que parte en dos el aire de Ipanema.
Una buena canción son tres minutos de crónica o poesía cantada. Me confiesa que conoció por primera vez esta ciudad en 2008 y la canción que lo sedujo fue La rebelión de Joe Arroyo, “por el impacto de su melodía, su fantástica voz, y por la intensidad de su letra que habla de la historia de Cartagena”.
Tiene treinta años de estar componiendo, cantando e interpretando. En su familia, sólo un tío se dejó seducir por la guitarra. Su madre, una maestra de educación física y su padre, un hombre que tuvo diez hijos, pero lo atrapó la bebida. Desde joven él quiso ser futbolista, pero la música pudo más que el campo de juego.
Su madre decidió mudarse con su familia de Manaos a Maceió, cerca de Recife, en Pernambuco. “Creo que son las playas nás bellas que he visto: kilómetros de agua transparente”. Compartimos la alegría de festejar la música de Chico Buarque que es capaz de escribir sobre todo, historias sentimentales, urbanas, contemporáneas. “Brasil tiene una producción musical altísima, en calidad y cantidad. Las grandes productoras del país, lanzan doscientos discos al año, y las disqueras independientes hasta dos mil álbumes. Creo que las nuevas tecnologías permiten que la obra muisical se abra al mundo, sin las limitaciones de otros tiempos”.
Ahora Marcelo toca sobre la madera de la mesa una bossa nova que tiene el dejo de una muchacha que paraliza el mundo al pasar. Ese ritmo calmado tiene tanta intensidad que puede serenar el espíritu veloz de nuestro tiempo.
Aparente lentitud para atrapar la belleza del universo, para transmitir las emociones y los sentimientos más profundos. Marcelo espera editar próximamente su álbum Desde la muralla, que contiene varias composiciones e interpretaciones. Una de ellas, No cierres mis ojos, es un poema de Marco Prieto, un autor colombiano.
El sábado, de paso por Cartagena de Indias, ofrecerá un concierto en homenaje a la ciudad. Interpretará canciones de Antonio Carlos Jobim, Vinicius de Moraes, Chico Buarquey Djavan. La música es siempre una sorpresa. Y la música de Brasil, una invitación a dejarse atrapar por los sentidos y los sentimientos. La guitarra suena frente al mar.