Microdiálogo con Ramón Francisco Jurado

Este escritor panameño es autor de la novela
negra Impulsos taliónicos que ha
dejado muy buenos comentarios en la prensa de su país.
– ¿Cómo ve la actividad literaria en Panamá?

Muy prolífica. Hay una nueva generación de narradores que creció en las décadas
de los ochenta y los noventa y por lo tanto sus intereses divergen de aquellos
que han informado la producción literaria previa, lo cual a su vez se está
viendo reflejado no sólo en la diversidad de los temas de sus publicaciones
sino en la variedad de géneros que están floreciendo que antes eran
absolutamente inexistentes en las letras nacionales.

¿Hay apoyo de parte del Estado a las actividades culturales?

Aunque no lo puedo calificar como inexistente, en base a mi experiencia tampoco
lo describiría como significativo.  El
crédito de las actividades culturales hay que atribuírselo a la persistencia y
pasión de creativos y promotores culturales nacionales.  Hay señales de que esto podría cambiar en un
futuro cercano.  Por ejemplo, hay un
proyecto para construir una Ciudad de las Artes que acogerá la música, la
danza, las artes plásticas, y otras manifestaciones culturales.

¿Qué es lo más complicado de la labor cultural para desarrollar en Panamá?

Las limitaciones financieras inherentes al tamaño del mercado local.  Es necesario tener una profesión formal no
sólo para subsistir sino muchas veces para subsidiar las actividades culturales
a las que uno se dedica.  Esto a su vez
reduce el tiempo productivo que le puedes dedicar a proyectos creativos.  Para hacerlo rentable, hay que encontrar la
forma de exportar el arte panameño.

¿Los medios apoyan las manifestaciones culturales?

Hay un puñado de periodistas que con tenacidad apoyan las diferentes
expresiones culturales en el país, pero aparte del espacio que ellos les
dedican en sus respectivos periódicos no percibo un apoyo constante de parte de
los demás medios de comunicación masivos.

¿Que ésta leyendo usted en este momento?
La
novela El Tango de la Guardia Vieja de
Arturo Pérez-Reverte, el ómnibus The
Invisibles
de Grant Morrison, un manual para francotiradores que informará
mi proyecto narrativo actual y una colección inédita de nuevos cuentistas
panameños que me han invitado a prologar.

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