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Palabras voraces. Sobre “Sanzetti” de William Ospina

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Palabras voraces. Sobre “Sanzetti” de William Ospina
By Libros y Letras 4 de marzo de 2019
  • Views: 68

“Están
presentes la historia, la política, los lugares, los viajes, las personas y los
rostros. Se lee la violencia y el más arduo pasado”


Por: Mateo Ortíz Giraldo*
William
Ospina
(Padua, Tolima, 1954) logró sorprenderme.
Como lector, agradezco sus ensayos, es claro y directo. Sus  ideas, aunque esquivas a las mías conservan
su unión y coherencia. No me agrada su prosa, es un poco pastosa (por poner en
alguna palabra esa sensación de la comida no muy bien cocida y que se adhiere a
la parte trasera de los dientes) me generaba angustia. No obstante su poesía Sanzetti (Navona, 2018) me dejó intranquilo,
como si fuera un mosquito rodeándome mientras duermo. El símil es sobre la
incomodidad, porque esta sensación aborda al final de la lectura.
Suelo pensar
que dentro del gran mundo de la literatura, donde más se obliga a la memoria a
existir es en la poesía. De allí, considero, que los poemas suelan tender a la
remembranza; no al pasado, sino al recuerdo: propio o colectivo. La intimidad
de la memoria le otorga a la poesía una proporción de universalidad interesante
y que se deja leer en los más de 150 poemas que componen el tejido de Sanzetti
El verso de Ospina es libre, en forma y temas. La
libertad poética también requiere una privación sistemática de la palabra.
Hecho que hace que Sanzetti sea un
instrumento poético afilado e inquietante. En tramos, el filo corta con las
convenciones; en otros, se extiende por la llanura. Los poemas de Ospina van hacia esa poesía ecléctica y
sencilla de los primeros años de Borges;
también, la voluntad enciclopédica de autores anteriores a él.

Fuego
domesticado

Estos poemas
inmortalizan y detienen. No se trata de la contemplación kantiana, sino de un
proceso de desconfiguración. Frase enreversada con un punto, lo prometo.
Inmortaliza, porque detiene un momento hasta un lapso incalculable para que el
lector se pueda alimentar de este instante, de esa imagen “eterna”. Detiene,
porque obliga a la reflexión. Un poema de Sanzetti
requiere de detenimiento porque, a simple vista, Ospina podría quedar como un vendedor de humos.
Otro rasgo
particular es el estilo y voz de Ospina.
Se puede leer actual y desenfada, pero le sustenta la tradición. Versos
contundentes que tienden a lo antiguo, al fulgor sismo del primer bisonte en
alguna cueva iluminado por el fuego recién descubierto y domesticado.
Así, tal vez,
sea la manera más acertada de categorizar este libro: como fuego domesticado.
Fuego, porque es salvaje y muerde; domesticado, porque se rinde al servicio de
la lectura de Ospina y a los autores
anteriores con los que dialoga en Sanzetti.
No por
domesticado el fuego deja de ser hambriento y por ello, estos poemas son
voraces. Palabras que abarcan con un mordisco el afán del lector por conocer,
como en un aleph, todos los puntos de
universo al tiempo. 
Con esta
domesticación de la palabra voraz, también llegan homenajes. Los poemas logran
una charla con Hölderlin, Borges, Emily Dickinson, Chesterton,
Rulfo, Nietzsche, Platón, entre
otros. En esta conversación reclama, pregunta y se cuestiona sobre esas
figuras. Como en este poema dedica a Gaitán:
“No
hay campana, no hay cuerda, que no rompa su cólera,
Todo
se más nítido a la luz del recuerdo,
Te
vas dejando el túmulo a merced de los pájaros,
Lejos
pasa una exhausta multitud de ceniza.” (p.15)
De esta forma
dialoga Ospina con el pasado, con la
memoria que como la palabra es voraz y ambas se tragan el universo. Están
presentes la historia, la política, los lugares, los viajes, las personas y los
rostros. Se lee la violencia y el más arduo pasado.
Sanzetti
nos ofrece una porción poética de las ideas que Ospina suele expresar en forma de ensayo. Vemos una manera de
llegar al mismo punto de incomodar por medio de la palabra que acciona como el
verso de Tatuaje  que habla sobre los mundos caídos:
“Cuando
caían los mundos y temblaba el futuro” (p. 124)



*Mateo Ortiz Giraldo

Columnista literario. Leedor. Presunto escribidor.
Estudia periodismo y filosofía. 

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Twitter: @plumasinave