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Reseña. Ahora o nunca. Gobernanza, coproducción y bioeconomía contra el cambio climático

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Por: Luis Fernando García Núñez*


Ahora o nunca es el dramático título de un libro publicado en el 2021 por la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Dramático por el significado que encierran estas dos palabras que han servido para titular otras obras, pero en este caso excepcional por la urgencia que allí se plantea, con algunos rebrotes de optimismo que, infortunadamente, se van cerrando tras los días que pasan sin que nada pase.


La Cumbre de Glasgow, celebrada del 1 al 12 de noviembre de 2021, dejó claro que el futuro ambiental del planeta está en manos de irresponsables que solo esperan grandes ganancias, y seguir en la macabra conspiración de convertir la Tierra en un gran antorcha que recorra la Vía Láctea. Ahí estamos. Calores insoportables, nevadas copiosas, inundaciones, erupciones, terremotos, mareas altas, hundimientos y erosiones a granel.


Quizás lo más claro que sucedió en la COP26 fue el furibundo bla-bla-bla-bla que la joven Greta Thunberg, frente a la lucha contra el calentamiento global, les endilgó a los dirigentes del mundo. Ella, quiérase o no, se ha convertido en la vocera más notable y valiente de los temas ambientales, con frecuencia criticada y desairada por personajes sobre los cuales caen rayos y centellas por su imprevisión, su desconocimiento y su enemistad con el medio ambiente y con los ambientalistas. A ese bla-bla-bla-bla de treinta años, casi nada se le puede agregar después de la Cumbre del clima, que incluso tuvo que ampliarse un día para llegar a un acuerdo y acallar las voces que hablaron del estruendoso fracaso de esta costosa tribuna, en la que se pasearon con donaire y destemplanza los dirigentes más fotografiados del planeta.


Allí estuvieron todos, hasta los que no debían estar. Todos salieron en las imágenes y todos hicieron declaraciones. Algo tuvieron que decir y los medios de comunicación estuvieron prestos a soltarles los micrófonos para que sus voces recorrieran las ondas hertzianas y las electromagnéticas, que tanto aspaviento crean entre los pocos oyentes y videntes de este mundo casi macondiano de la realidad que vivimos. Dos meses después todos se han olvidado de esta pasarela por la que desfilaron los aludidos personajes y poco se dice de sus resultados. Pero la realidad está ahí y el llamado es cada vez más desesperado. ¡Cuántas catástrofes en estos dos meses poscumbre!


Pero volvamos al libro del Externado de Colombia. Lo acompaña un llamativo subtítulo: Gobernanza, coproducción y bioeconomía contra el cambio climático. En el prólogo la editora, Martha Isabel Gómez-Lee, dice que “Este libro se publica en un momento crucial para el planeta. En el quinto aniversario del Acuerdo de París, en el que está demostrado que este tratado es ineficaz para revertir los puntos de inflexión del clima. Se requieren acciones decididas que liberen al desarrollo del crecimiento económico y a este de la dependencia de los combustibles fósiles. Para ello, el rol del gobierno, las empresas y la sociedad civil para actuar ahora en esta dirección es determinante”. Y esa es la nota importante de esta obra en que participan varios profesores y estudiantes de la Universidad.


La crisis ambiental que vive el planeta nos importa a todos. La responsabilidad es compartida y viene desde el desecho de las basuras hasta lo que comemos a diario, del comportamiento que tenemos con los automóviles, con el agua y con las toneladas de inservibles que adquirimos en ese afán consumidor que nos lleva a comprar y comprar cosas inútiles. La primera parte, dice la editora, “…tiene como objetivo sustentar la necesidad de prender la alarma y exigir una acción urgente de todos los estamentos, teniendo en cuenta que para que haya un futuro viable para la humanidad, es ahora o nunca”.


En la segunda parte se proponen “soluciones a problemáticas relacionadas con el cambio climático, desde tres ejes,…”: “Primer eje: Gobernanza global desde las relaciones internacionales”. “Segundo eje: Coproducción de políticas desde el análisis de las políticas públicas”. “Tercer eje: Bioeconomía y finanzas desde la economía”. Podríamos decir que esta es una mirada holística, como corresponde a los estudios ambientales, que debe ser difundida con amplitud y decisión, analizada y discutida, con el temor de que el ahora haya sido traspasado y estemos en el nunca. Así, en estos momentos, la misión de la academia es esencial y definitiva. Los incendios en la Patagonia son un rígido llamado, una advertencia pues los caminos se cierran cada vez más rápido. Ya no son décadas ni lustros, son pocos años: el 2030 está muy lejos en el tiempo para decidir el futuro de la Tierra. Los negocios que proponen los que hacen negocios con el clima, los millones que orgullosos prometen los multimillonarios para combatir el calentamiento global de nada servirán si a tiempo no se hace –ahí está el dilema– todo lo que se debe hacer para mitigar este desbordado avance y esta catástrofe que tenemos al frente.


Los debates no pueden quedarse en largas discusiones y en compromisos que, en efecto, no se cumplen con el rigor que exige esta última emergencia mundial. “Teniendo en cuenta el carácter global del fenómeno de cambio climático y el hecho de que afecta a todos los actores en el escenario internacional y compromete, en gran medida, los intereses tanto de gobiernos, gobernantes y gobernados, se trata de un desafío para la gobernanza global. Garret Hardin, en La tragedia de los comunes, asegura que los problemas ambientales son realmente problemas globales, pues la capacidad de la atmósfera de la tierra, los océanos y la biosfera para absorber los gases de efecto invernadero es limitada”, dicen Mariángela Guzmán y Martha Isabel Gómez, en el capítulo titulado “El poder de actores no tradicionales en la gobernanza climática: el caso de Climate Action Network International”.


¿Cuánto más se alcanzará a decir antes de la debacle climática? Y, luego, lo estudiado ¿para qué se utilizará, si hasta la historia humana se incendiará? Para qué podrán servir los millones de euros o dólares que destinen los bondadosos multimillonarios que, en un arranque de generosidad y altruismo, decidan, en definitiva, darles a las autoridades para controlar los efectos del calentamiento global, de la crisis ambiental. El nunca de este título es irreversible, no hay camino para después de la catástrofe y el tiempo no alcanzará para preparar la huida a Marte.

Desde hace tiempos el debate está servido.    


*Luis Fernando García Núñez. Escritor, periodista y docente. 
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