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Reseña de “Solenoide”, una novela que confirma la madurez de Mircea Cărtărescu

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Reseña de “Solenoide”, una novela que confirma la madurez de Mircea Cărtărescu
By Libros y Letras 17 de enero de 2019
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Mircea Cărtărescu (Foto tomada del facebook del autor)

Por: José Antonio Santano*
No es corriente en los tiempos que
corren encontrar una lectura que nos envuelva y a la vez nos desconcierte, nos
aventure en un mar de reflexiones y situaciones donde nunca se sabe qué pasa o
puede pasar de un momento a otro. Pocas son las ocasiones en las que el lector
se halla aturdido por la densidad de lo escrito y por el ritmo discursivo que
el autor impone de manera tan contumaz como necesaria. Y todo ello porque la
lectura precisa de una mínima atención y esfuerzo, también de una contenida
paciencia para no caer en la tentación de interrumpirla sin más, sobre todo
cuando se trata de textos que exceden del medio millar de páginas, como es el
caso de esta novela Solenoide, de Mircea C
ărtărescu (Bucarest, 1956).

En ella su autor nos invita a
acompañarle para descubrir un complejo universo de ficciones y realidades, de
sensaciones y recuerdos que se desarrollan a lo largo de sus casi 800 páginas.
Otros títulos anteriores a esta inmensa novela de C
ărtărescu son: en
poesía, El Levante (1990) y en
narrativa  Nostalgia (1993), El
Ruletista
(1993), Lulu (1994) y
su famosa trilogía Cegador
(1996-2007), obras todas que vienen a avalar la extraordinaria trayectoria de
un escritor de referencia no solo en su país, Rumanía, sino también en el resto
de los países europeos.

Solenoide es, como ya se ha dicho, una novela
densa y que su lectura, a pesar de su complejidad en determinados momentos, es
ágil de una fuerza y solidez infrecuente en el panorama de la literatura
actual.

Cărtărescu se vale
de un profesor de lengua rumana en un instituto de barrio para desentrañar su
propia marginalidad existencial en dos planos: uno, su propia realidad, y el
otro, la realidad social que le rodea, hasta el punto de fundamentar su
discurso narrativo precisamente en la necesidad imperiosa de ficcionarlo todo
para sobrevivir, para salir de esa cárcel dolorosa y triste retratada en  la ciudad de Bucarest, el instituto del
suburbio y la casa en forma de barco en la que vive, que bien podría resumirse
en palabras del autor así:
«Aquí está Bucarest, la ciudad más melancólica del mundo,
invadida por la cochinilla de la humedad, devorada por los ácidos del tiempo y
de la nostalgia. Aquí está el barrio de la escuela 86 y el depósito de bombonas
y la Automecánica. (…) Todo lo que he soñado que vivo, todo lo que he pensado
que me sucede. Por las mañanas, antes de abrir los ojos, se me encoge el
corazón. ¿Llegaré otra vez aquí? ¿Volveré a llamar a esto realidad de nuevo? ¿Será mi vida otra vez así: casa-escuela-casa-escuela,
sin que pueda romper jamás este círculo destructivo y siniestro?»
.

El instrumento del que se vale Cărtărescu no es otro que un diario manuscrito a través del cual habla el
protagonista de la novela. En él escribirá sus sueños, en los que esa otra
parte de su vida emerge a través de la palabra, a veces tan incomprensible y
frustrante como la realidad que vive cada día. Porque a fin de cuentas el
protagonista de esta novela es un solitario, un escritor frustrado al que solo
le queda un manuscrito en el vierte sus verdades y naufragios, delimitados
ambos por el día (existencia real) y la noche (la ficción), levitando en sexo y
sueño.

Esta es, sin duda, la historia de una
huida, posiblemente la del protagonista y la del propio Mircea C
ărtărescu, hacia
no se sabe dónde, consecuencia del hastío y la melancolía, como la ciudad de
«…Bucarest
proyectada como un gran museo al aire libre, el museo de la melancolía y de la
ruina de todas las cosas
»,
la soledad en su absoluta desnudez, causa con toda seguridad de una realidad
que lleva a su exacto término en las continuadas y extraordinarias descripciones
del profesor protagonista y sus relaciones con el mundo que le rodea, y
ficcional cuando relata los también continuados sueños que vive: «En el sueño
me cortaban la lengua en varios trozos. Sin embargo, no sentía nada, porque
estaba anestesiado en la mesa de operaciones. Cortaban cada vez más adentro,
hacia el gaznate, hasta que empezaron a verse, en la sección más gruesa, las
venas cercenadas, vacías de sangre». En esta huida de Cărtărescu hacia adelante desentraña dos mundos que hacen de Solenoide, esta monumental novela, un
lugar deseable, donde el tiempo y el espacio, en sus continuas digresiones,
fomentan la necesidad de convertir la lectura en la única salvación posible, el
más genuino territorio para el pensamiento, y donde al final de todo, siempre
triunfa el amor, el verdadero solenoide, el único generador capaz de
transformar el mundo: «He hablado con Irina y ya hemos decidido lo que vamos a
hacer. Avanzaremos, por la orilla de la carretera, más allá del pueblo de
Voluntari y, en Afumaţi, nos adentraremos en el bosquecillo de robles en
el  que solíamos recoger bellotas. Allí
nos espera la capilla en ruinas que será, como supimos en cuanto la
encontramos, nuestro último hogar. (…) Nos quedaremos allí para siempre, a
resguardo de las aterradoras estrellas».

Una
gran novela que confirma la madurez de su autor, Mircea Cărtăarescu, y que lo señala como una de las voces más
sobresalientes de la literatura europea actual.



Título: Solenoide 
             
Autor:
Mircea Cartarescu

Editorial:
Impedimenta (2018)  


*José Antonio Santano.

Poeta y crítico.