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Un café en Buenos Aires

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Un café en Buenos Aires
By Pablo Di Marco 17 de junio de 2014
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Hoy:
Laura Massolo presenta La
Letra Eme
Por: Pablo Hernán Di
Marco/ Buenos Aires/ Especial para Libros
y Letras
.
     El mundo
del libro pareciera no ofrecer más que malas noticias: crisis interminables,
derrumbe de ventas, premios arreglados, muerte del libro impreso, editoriales
conducidas más por gerentes de bancos que por enamorados de la literatura…
Dentro de este marco, no puedo dejar de pensar que el nacimiento de una
editorial conducida por una reconocida escritora que, además, es maestra de
escritores, no es solo una luz de esperanza sino  un auténtico milagro.
     Laura
Massolo presentó el mes pasado su editorial La Letra Eme en la Biblioteca Nacional
de la República
Argentina.
Allí, ante un auditorio colmado, dio a conocer los
primeros títulos de la flamante editorial junto a sus respectivos autores.
     Tras la presentación,
conversé con Laura de este nuevo sueño, de su amor por la escritura y de un
próximo viaje a su adorada Colombia.
– Existen pocos proyectos más hermosos que crear una editorial. Sin
embargo, todos sabemos que es una tarea quijotesca, ardua, y por momentos
también ingrata. ¿Qué te llevó a fundar La Letra Eme, Laura?
– Fundar La Letra
Eme
fue casi un acto impensado. Empezó por Colombia,
precisamente: mis libros estaban agotados y quería llevar, sobre todo, Armar un cuento, el libro que escribimos
con Liliana Díaz Mindurry. Entonces fue necesario fundar el sello y reeditarlo.
Todo lo demás, ocurrió. Y ocurre y aumenta al tiempo que asimilamos las pautas
de este mundo de las editoriales independientes.
– ¿La editorial está abierta a todos los géneros? ¿Cuál es el criterio
de selección de manuscritos?
– La idea es ir investigando, aprendiendo, creciendo. Por ahora,
estamos abiertos a publicar todos los géneros para ir, más adelante, definiendo
colecciones. Mi criterio de selección es el mismo que he utilizado para dictar
talleres literarios durante veinticinco años: apostar a la Literatura, sin
establecer vanguardias, ni edades, ni estilos rígidos. El avance de las publicaciones
y los resultados definirán, quizá, alguna tendencia. Esas decisiones tendrán
que ver con la experiencia que vayamos adquiriendo. Por ahora tomamos en cuenta
el interés de los muchos buenos escritores que venían en busca de este espacio.
– ¿Qué es lo mejor y peor que te pasó en este breve tiempo al frente de
La Letra Eme?
– Por el momento, nada me ha resultado ingrato, excepto los dolores de
cuello por pasar tantas horas leyendo. Lo más grato fue la respuesta de los muy
buenos autores que se acercan y el apoyo que recibimos de nuestros colegas. En
ese sentido, pienso que comuniqué mi propia experiencia como escritora y
aquellas circunstancias en las que publicar me enfrentó a dificultades y
frustraciones. Se trata del desafío de abrir caminos, de ayudar, de descubrir,
de vencer obstáculos. El lema es “de escritores para escritores”, con pleno
conocimiento de lo importante que significa poder dar a conocer nuestra obra
literaria.
– Tu vínculo con Colombia es muy estrecho:
escritores de la talla de Betuel Bonilla Rojas admiran tu trabajo, en los
talleres de RENATA (Red nacional de talleres literarios) se analizan tus
cuentos, y en 2013 viajaste a dar varios talleres. ¿Qué recuerdos tenés de
aquel viaje?
     L: Colombia me ha resultado
una vivencia maravillosa, por su nivel cultural, por sus paisajes y, sobre
todo, por su gente. Nunca dejaré de agradecer el respeto y el interés que me
demostraron. ¿Recuerdos? Los mejores. Todos los días siguen llegando noticias
llenas de afecto. Aun en la distancia, la amistad con los escritores
colombianos continúa creciendo, como así también mi admiración por ellos.
Quiero nombrar, por supuesto a riesgo de algún olvido, a Betuel Bonilla Rojas,
Víctor Manuel Mejía, Alberto Rodríguez, Winston Morales Chavarro, Ricardo Arias,
Martha Fajardo, Jorge Romero Polanco, Pilar Quintana.
– En septiembre de este año volvés a Colombia. ¿Qué expectativas te
despierta este regreso?
– La expectativa de mi regreso se basa, precisamente, en reencontrar a
esas personas que me brindaron tanto, aprender más, leerlos más, llevar, en la
medida de mis posibilidades, algo más de nuestra literatura a fin de
compartirlo. Cuando el trabajo y la obra son valorados, más intenso es el deseo
de dar. Lo paradójico es que yo soy la que siempre volverá con mayores
riquezas. En esta ocasión, mi alegría es más grande aun: algunos de mis cuentos
han sido publicados en el Plan de Lecturas.
– Estás al frente de La
Letra Eme
, seguís adelante con las clases a tus alumnos, te
suelen invitar para dar charlas y talleres en distintas provincias de
Argentina… ¿queda espacio para la Laura Massolo escritora?
– Las ganas de escribir surgen, incluso, cuando mayor es la presión.
Escribir es un descanso, una especie de pequeña siesta o de inmensa ensoñación
que me sigo permitiendo. Cuando surge una idea, le doy lugar. Si el apuro y el
cansancio obran en contra, si eso que escribo en escasas horas libres necesita
ser corregido, ya lo veremos. El trabajo del escritor comienza, siempre,
después del punto final. No se puede, no se debe dejar de escribir. Nunca.
     Aquí un listado de los primeros títulos de La Letra Eme: Los
buscamuertes, de Pablo Yoiris; Minúsculas, de Walter Molina Lucero; Verde Alicia, de Juan Pablo Fiorenza; Cazadores en
la nieve, de Liliana Díaz Mindurry; Sujeto
compuesto, Armar un cuento y Al borde, de Laura Massolo; Todas las mañanas un
muerto, de Maumy González, y Cinco
mujeres y algo más, de Claudia
Cortalezzi.