Shopping Cart

Loading

Your cart is empty

Keep Shopping

Search Results

so far empty...

Loading

Un café en Buenos Aires con Mariana Ruiz Johnson

  • 9 Minutes
  • 0 Comments
Un café en Buenos Aires con Mariana Ruiz Johnson
By Pablo Di Marco 13 de mayo de 2022
  • Views: 72
Mariana Ruiz Johnson, ilustradora argentina
Mariana Ruiz Johnson, ilustradora argentina

“Me ilusiona conocer Colombia”

Por: Pablo Di Marco*

(Fotos e ilustraciones de Mariana Ruiz Johnson tomadas de sus perfiles sociales @marianaruizjohnson)
Las ferias del libro pueden ser vistas de infinidad de maneras, pero tal vez la figura que mejor las simboliza es la de un puente. Las ferias son puentes que unen naciones, culturas, idiomas e idiosincracias. Esta nueva edición de la Filbo no será la excepción, y ayudará a seguir enlazando a los autores y lectores de nuestro continente gracias a la presencia de una de las ilustradoras más destacadas de Argentina: Mariana Ruiz Johnson.

—Estás invitada a la Feria del Libro de Bogotá. ¿Conocés Bogotá? ¿Qué expectativas te despierta el viaje?
No conozco Bogotá. Me ilusiona mucho conocer ciudades nuevas, y sobre todo conocer Colombia, porque en estos años hice muchos amigos colombianos y siento que conocer su tierra es algo que me debo. Además, me alegra muchísimo volver a volar, cambiar de paisaje, de gente, encontrarme cara a cara con mi editora y mis lectores. Los viajes tienen otro sabor después de la pandemia.

—¿Qué actividades tenés programadas?
Tengo programadas dos charlas: una con Óscar Pantoja moderada por Paula Bossio sobre la construcción de historias para niños, y otra con Benjamín Lacombe y Sebastien Perez en conversación con Lucas Insignares sobre el lugar de la madre en la literatura infantil. También daré un taller para niños y niñas en la librería Espantapájaros.

Ilustración de Mariana Ruiz Johnson, artista argentina
Ilustración de Mariana Ruiz Johnson, artista argentina

 

Como ilustradora trato de comprender que los niños y niñas de hoy manejan nuevos códigos de narración visual, porque están mucho más expuestos a la imagen que los niños de otras épocas

—¿Cuál es tu vínculo con la literatura y la cultura colombiana?
De adolescente leí muchas de las novelas de Gabriel García Márquez y eso marcó el inicio de mi recorrido lector. Cuando empecé a estudiar Bellas Artes e ilustración, hice muchos amigos y amigas colombianas que me convidaron su café, sus recetas y su música, como por ejemplo el folklore caribeño de Totó la Momposina, entre otras cosas. Hay artistas colombianas como Sofía Álvarez Watson o Powerpaola (que es ecuatoriana en realidad, pero creció en Colombia) que viven en mi ciudad y a quienes me cruzo en comidas y viajes. Ellas transmiten mucho de la vida colombiana en sus obras, que son maravillosas. También me interesa la literatura contemporánea colombiana, sobre todo Carolina Sanín, de quien me declaro admiradora, que es publicada en Argentina por Blatt y Ríos.

—Tu papá trabajaba en una editorial, tu mamá es una gran narradora, vos desde muy chica comenzaste no solo a dibujar sino también a armar tus propios libros. Pareciera que tu vocación estaba marcada desde pequeña.
Siempre tuve muy en claro que dibujar era lo mío pero cuando estaba estudiando Bellas Artes varias veces me sentí incomprendida por querer dedicarme a la ilustración de libros para niños. De a momentos pensaba que tal vez debería reorientar mi carrera hacia la pintura o el arte contemporáneo, porque la mayoría de mis amigos y amigas estaban en esa. Por suerte, llegué al taller de José Sanabria, ilustrador colombiano radicado en Buenos Aires. Él enseñaba el oficio de ilustrar para un público infantil, y ahí pude profundizar mis intereses. También es muy fuerte mi amor por la lectura y la escritura, y a veces lamento no haber estudiado letras. Tal vez lo haga en unos años, si me da la vida.

—Imagino que (producto de tantas pantallas que nos rodean) los chicos de hoy se distraen con más facilidad que los de años atrás. ¿Es un desafío intentar captar la atención de estos chicos sobreestimulados?
En mis encuentros con niños todavía percibo un gran interés por las historias y por las ilustraciones. No niego que las pantallas le quiten atención a los libros y otras actividades en la vida cotidiana, es algo que me sucede en casa con mis hijos. Pero creo que es el rol de los mediadores encontrar y hacer espacio para la lectura, como un ritual de desconexión y de contacto amoroso. Como ilustradora trato de comprender que los niños y niñas de hoy manejan nuevos códigos de narración visual, porque están mucho más expuestos a la imagen que los niños de otras épocas. Esto es algo que han aprovechado muy bien algunos dibujitos animados contemporáneos que utilizan con mucha libertad la superposición de lenguajes, el pastiche, el surrealismo, y un ritmo que acompaña la demanda narrativa de los niños. No todo lo que circula en las pantallas es basura, hay videojuegos con gráficas y jugabilidad alucinantes y eso también es consumo cultural para ellos. Las que hacemos libros para niños tenemos que estar al tanto de eso, usar esos recursos en favor de la creatividad para explorar nuevas formas de narrar. De todos modos, para mí un libro es un libro y es una experiencia muy necesaria, distinta a la televisión, los videojuegos, o las redes sociales.

Mariana Ruiz Johnson, ilustradora argentina
Mariana Ruiz Johnson, ilustradora argentina

Como ilustradora siempre trabajo a partir de la palabra, el vínculo entre ambos aspectos es inevitable y es ahí donde tenemos que explorar las posibilidades de sentido que se abren o se cierran

—Sos admiradora de Almodóvar. ¿Qué puente hay entre su cine y tus libros?
De Almodóvar me influyó mucho su atención por las paletas de color, y por las escenografías y vestuarios. Creo que ese esteticismo casi obsesivo está muy presente en mi trabajo, donde está pensado cada detalle, cada trama, cada elemento.

—Te sucede algo similar con las melodías y letras de Luis Alberto Spinetta, ¿no es así?
Claro que sí. De Spinetta, además de ser fanática de su música, me causa mucha admiración su carrera: cómo fue transitando un camino artístico muy prolífico, obedeciendo a sus intereses de cada época, con más aciertos que errores, y siempre en la búsqueda y la fidelidad a sí mismo. Para mí es un ejemplo a seguir para cualquiera que se dedique a algo artístico o creativo.

—Más allá de ilustradora también sos escritora. Hablemos un poco sobre el delicado vínculo entre dibujo y narrativa. Recuerdo que una de las cosas que más me fascinó de La invención de Hugo Cabret es el modo en que los dibujos no solo reproducían el texto, sino que lo complementaban y enriquecían.
Como ilustradora siempre trabajo a partir de la palabra, el vínculo entre ambos aspectos es inevitable y es ahí donde tenemos que explorar las posibilidades de sentido que se abren o se cierran. Por eso insisto tanto en que los ilustradores tenemos que ser lectores. Tenemos que intentar comprender cómo opera el código escrito, indagar en el lenguaje literario. Creo que la mirada autoral de un ilustrador se refleja en su capacidad de intervenir en el sentido del libro con una voz propia, enriqueciendo, ampliando y transformando un texto escrito a partir de las imágenes.

Ilustración de Mariana Ruiz Johnson, artista argentina
Ilustración de Mariana Ruiz Johnson, artista argentina
 
Hay proyectos que me llevan más tiempo y cabeza que otros, y siempre trato de dar lo mejor que puedo y usar mi voz personal en cada uno según el momento que esté atravesando  

—Sos madre de dos hijos pequeños. Más allá de la inevitable falta de sueño intuyo que tus hijos enriquecieron tu inspiración y trabajo, ¿me equivoco?
No te equivocás. Vivir con niños pone en funcionamiento un motor creativo cotidiano. Hay que ponerse a la altura de ellos varias veces por día, escucharlos, entender qué les interesa. También me retrotrae constantemente a mi propia infancia, a cómo veía yo el mundo a esa edad. Esa conversación con los hijos y con la propia infancia son ejercicios de la mente que me traen ideas para los libros, o me ayudan a la hora de componer una imagen.

—Ganaste premios prestigiosos. ¿Alguna vez sentiste que, más allá de un aliciente, también podían llegar a ser una presión a la hora de crear el próximo libro?
Por suerte no me pasó eso, aunque sí me preocupa la mirada ajena. En ese sentido entiendo, como decimos acá en Argentina, que hacer libros es mi laburo, lo que hago para vivir y pagar las cuentas. Publico varios libros por año, algunos como autora integral, otros más experimentales, y otros como encargos. Hay proyectos que me llevan más tiempo y cabeza que otros, y siempre trato de dar lo mejor que puedo y usar mi voz personal en cada uno según el momento que esté atravesando. Creo que eso le quita presión a cada uno porque sé que vendrán más, tener desaciertos será inevitable y ojalá a la distancia pueda ver toda mi obra y rescatar varios de los que me sienta verdaderamente orgullosa. Por suerte aquellos que se han llevado premios fueron libros muy pensados, muy personales, y siempre es una alegría que los reconozcan, además de que genera más exposición y posibilidades laborales.

—Vamos con la última, Mariana: te regalo la posibilidad de invitar a tomar un café a cualquier artista de cualquier época. Contame quién sería, a qué bar lo llevarías, y qué pregunta le harías.
¡Qué difícil! Me encantaría caminar por Nueva York con Vivian Gornick, es una escritora que leí mucho en el último tiempo y estoy segura de que me encantaría escucharla hablarme sobre su ciudad. Además nunca fui a Nueva York.

_______________________________________________

Pablo Hernán Di Marco

Sobre el autor: * Pablo Di Marco.

Desde Buenos Aires trabaja vía internet en la corrección de estilo de cuentos y novelas. Autor de las novelas Las horas derramadas, Tríptico del desamparo y Espiral. Colaborador de la editorial Ojo de Poeta y columnista de la revista cultural Libros & Letras.

Sígalo en 

Facebook: pablohernan.dimarco

Instagram: @pablohdimarco