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Leyendo África en la juventud colombiana

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Leyendo África en la juventud colombiana
By Juan Sebastián Lozano 9 de diciembre de 2022
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Vení te leo es un libro que recoge narraciones de jóvenes afro del Pacífico colombiano. Fue publicado por Artimaña Editorial en diciembre de 2021. Reseña de la antología y entrevista con algunos de los autores destacados. 


El sentimiento de comunidad, el trabajo en equipo; las narraciones tradicionales, el ritmo para hablar y bailar, para caminar, para amar; la política, el olvido del Estado, el sistema económico neoliberal que va corrompiendo todo, minando la solidaridad y el autoabastecimiento. El legado africano que resiste en Colombia a pesar de todo, a pesar de ser vilipendiado, despreciado por buena parte de la población mestiza que se cree de mejor familia. Todo esto se refleja en Vení te leo, un libro que recopila narraciones de autores jóvenes de nuestro Pacífico, una pieza de colección que publicó Artimaña Editorial hace unos meses. Pero en el libro no hay solo lucha ancestral, también hay modernidad, referencias pop: una salsa que suena a la misma hora en la emisora y pone a bailar a todos los habitantes de un pueblo, una excusa para la comunión, para sentirse parte; diarios de Hello Kitty atiborrados de palabras que son la mejor compañía; pelos rebeldes que se resisten a alisarse, que ya no quieren más plancha y químicos; serpientes en maletines para ahuyentar a blanquitos en un colegio del altiplano; tráfico de revistas porno, y libros, y lecturas, claro. A pesar de ser relatos reales hay imaginación, poesía, literatura. La antología es el resultado de un taller que organizó la corporación Manos Visibles y estuvo a cargo del profesor camerunés Gilbert Shang Ndu, catedrático de la Universidad de los Andes y de la Universidad de Bayreuth en Alemania; la sede fue Buenaventura. También participaron autores de Quibdó y Tumaco pues era importante que buena parte de la diáspora africana en el Pacífico se viera representada, y el asunto fue todo un éxito. 

Es importante recalcar -así sea una obviedad, pero es que los prejuicios van contra el sentido común, son cerriles y mezquinos– que los “negros” no son todos iguales, no se comportan igual, no todos bailan y son lujuriosos, y tienen un sexo portentoso. No todos los “afrocolombianos” hablan igual, tienen las mismas costumbres o maneras de ser. No solo hay narraciones orales en el Pacífico, también hay mucha escritura, literatura, reflexiones agudas a partir de esta. Y por supuesto, actitud de lucha, ganas de cambiar el statu quo de este país tan conservador y racista. Y Artimaña Editorial acompaña esta lucha. Uno de sus objetivos es reivindicar las identidades afro e indígenas en el país, también a la comunidad LGBTIQ+, a las creaciones de la mujer en general. Vení te leo es uno de sus curados libros, pero hay algunos más de excelente factura. 


Vení te leo, narrativas pacíficas (Artimaña editorial)
Vení te leo, narrativas pacíficas (Artimaña editorial)

La corporación Manos Visibles trabaja en la visibilidad, empoderamiento y formación de las comunidades afro e indígenas en la costa Pacífica, la costa Atlántica y el sur del país, sobre todo en la Amazonía. Uno de sus proyectos es “Poder pacífico cultural”, que busca estimular la creación artística en general en la zona, y “Vení te leo” es el nombre de la línea de literatura de la que surgió el laboratorio de literatura africana dictado por Shang Ndi. Uno de los objetivos del taller era que los jóvenes del Pacífico leyeran a escritores africanos, sobre todo a los que defienden ideas poscoloniales, los más críticos con la visión de Occidente sobre ellos. A partir de ahí debían escribir relatos en primera persona que reflejaran su realidad, sus preocupaciones, que hablaran de su gente, su pasado, y defendieran los valores étnicos aprendidos para fortalecer su identidad. Y cada autor habló de temas íntimos, no fáciles de exponer, que resultaron conmovedores. 


Portada del libro Vení te leo, narrativas pacíficas (Artimaña editorial)
Portada del libro Vení te leo, narrativas pacíficas (Artimaña editorial)

EL libro se divide en cinco partes: “Mi pacífico”, “Mi familia”, “Mi historia”, “Mi pelo”, “Mi liderazgo”. En ellas se hace un amplio retrato de la región, de la solidaridad que caracteriza a su gente, de la visión colectivista que se ha visto perjudicada por los afanes del capitalismo depredador. En la primera parte destaco el relato “Guaguancó” de Salvatore Laudicina; en él una canción de salsa que suena en la radio siempre a la misma hora pone a bailar a todo un pueblo, genera comunión, la empatía necesaria para seguir en la pelea. En “Mi familia”, el relato “Sanación fotográfica” nos cuenta la historia de una niña que se aferra a su identidad a través de un álbum familiar. Ella hace parte de una familia disfuncional, y a partir de las fotos intenta salvarse y reflexionar sobre su lugar en el mundo. Su narración es sencilla y luminosa. En la tercera parte el mejor “cuento” para mí es “La niña del maletín” de Lizeth Gómez Moreno: una niña que es discriminada en un pueblo cercano a Bogotá logra sobrevivir con su ingenio, aprovechando el estigma que sufre su familia y la gente del Chocó; le da la vuelta al asunto y se vuelve una especie de bruja dictadora, muy temida en el colegio de mestizos. En “Mi pelo” es encantador el relato de Rosa Martínez Villota, quien siempre sufrió burlas por su pelo abundante, incluso por parte de una profesora, pero decidió empoderarlo, y al final lo lleva con orgullo, con abundancia, despreciando planchas y alisadores que torturan. Hay que decir, eso sí, que en el libro falta autocrítica con la propia cultura, con las costumbres aprendidas, con los seres queridos; es fundamental la reivindicación, pero a mi parecer faltó un poco de contraste. 

Como se trata de enaltecer los valores colectivistas de la comunidad afro, les doy paso aquí a las voces de tres de los autores del libro, en mi opinión los más destacados ya mencionados:

– ¿Cómo fue su acercamiento a la escritura?

Salvatore Laudicina: Yo creo, sin equivocarme, que nací con este amor en el ADN; desde que tengo uso de razón amaba escribir, amaba leer. Desde niño me encantaba que me regalaran libros; de hecho, iba a la casa de una prima y ella tenía una biblioteca, me ponía a leer cuentos inicialmente de literatura infantil. Creo que la escritura es el don que me prestó la vida, que me prestó Dios, el universo, como se le quiera llamar, en mi caso diré que Dios. Cuando llego a la universidad ese amor, la escritura, empieza a tomar forma. Participé en concursos de cuento que organizaba la Universidad Autónoma de Cali, ocupé el tercer, el segundo lugar, hasta que llegué al primero. Desde ahí empecé a colaborar en la edición de libros en la universidad y he participado en antologías, nacionales e incluso de Latinoamérica.

Victoria Hurtado Mina: Tuvo mucho que ver el hecho de ser hija única, porque cuando mi mamá se iba a trabajar siempre me dejaba en compañía de libros. Primero fue la lectura, luego la escritura, empecé con los diarios, desde muy joven me han acompañado; libros y diarios fueron como mis hermanos. Los cuentos infantiles, las fábulas, primero, estaban ahí cuando mi mamá se iba a trabajar. En los diarios registraba mis pensamientos, mis secretos; siempre fue muy cuidadosa en escoger diarios con formas y colores que me gustaran. 


Victoria Hurtado, escritora de Vení te leo, narrativas pacíficas
Victoria Hurtado, escritora de Vení te leo, narrativas pacíficas

Lizeth Gómez Moreno: Empecé escribiendo para sanar en el año 2019; lo hice porque participé de un laboratorio que hizo el Ministerio de Cultura que se llama “Mujeres afro narran su territorio”. Y en ese momento las tareas se relacionaban con escribir, pero escribir para sanar, sobre todo para recuperar la identidad, un poco para empezar a organizar el rompecabezas que es la historia individual. Después de eso, justo en ese mismo año, el 8 de diciembre mi mamá falleció, lo que fue un detonante para escribir. Encontré un cuaderno en el que ella lo hacía y lo suyo me inspiró a escribir poemas. Más adelante hice parte de la antología Urdimbre, un proyecto del Banco de la República, con la Editorial Imago, y de otra antología que se llama Voces del Pacífico.

– ¿Cómo fue su experiencia en el Laboratorio de literatura africana dictado por el profesor Gilbert Shang Ndi?

S.L.: Para mí fue un viaje maravilloso y también me deja una inquietud grande: saber que como mestizo del Pacifico también debo hacer una construcción de lo afro, porque tengo sangre afro por parte de mi padre, por parte de mi abuelo materno, y también hay que hacer una construcción ahí. Después de haber escrito sobre mis memorias y de haber leído las memorias de mis compañeros, creo que ahí hay un viaje intrínseco pendiente. Debo seguir indagando sobre lo afro y mi identidad.


Salvatore Laudicina, escritor de Vení te leo, narrativas pacíficas
Salvatore Laudicina, escritor de Vení te leo, narrativas pacíficas

V.H.: La experiencia en el taller fue absolutamente maravillosa. Yo siempre digo que fue un oasis porque yo resido en Cali y el taller era en Buenaventura; el taller llegó en un momento en el que lo necesitaba, yo no lo sabía, y no lo esperaba. El laboratorio fue un oasis porque era un espacio para redescubrirse y encontrarse a través de las palabras. Mi experiencia y mi historia se parece mucho a la experiencia y la historia de otros de mis compañeros, y eso me hacía sentir en grupo, hacía que me sintiera acogida, que pertenecía a algo. Yo migré de Buenaventura a Cali hace varios años, entonces no me he sentido ni de aquí ni de allá. El taller me permitió entenderme, sentirme parte de la diáspora africana en Colombia en general, teniendo en cuenta que somos diferentes, claro, pero tenemos un legado común. También me permitió conocer literatura africana de difícil acceso en Colombia; ya sabemos que en los colegios aquí hay una visión eurocentrada de la literatura. 

– ¿Qué están leyendo ahora?

S.L.: Estoy leyéndome dos libros: el poemario El despertar del abandono de la poeta caleña Carolina Ruales que fue premio Jorge Isaacs en 2020. Y Capitalismo progresista deJoseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, que creo está muy acorde con estos nuevos tiempos que vivimos en Colombia.

V.H.: Estoy leyendo La flor púrpura de Chimamanda Ngozi Adichie, una autora que me gusta mucho, me siento muy cercana a sus historias.

L.G.: Estoy releyendo Un mundo feliz de Aldous Huxley.

– ¿Cuál es su oficio actualmente?

S.L.: Soy comunicador social y periodista.

V.H.: Soy psicóloga y tengo una maestría en Intervención psicosocial. Trabajo en una corporación que atiende a víctimas del conflicto armado, principalmente a familiares de personas desaparecidas, y por otro lado a líderes y lideresas. Este trabajo se hace en el Valle del Cauca, el Cauca y algunas regiones del Pacífico. El trabajo está enfocado en promover estrategias, herramientas y acciones que busquen el bienestar emocional de las personas, que atiendan su salud mental que se ha visto perturbada por la violencia y el conflicto armado que hemos padecido como colombianos. 

L.G.: Soy bibliotecaria y trabajo en promoción y mediación de lectura. 


Vení te leo, narrativas pacíficas (Artimaña editorial)
Vení te leo, narrativas pacíficas (Artimaña editorial)

Ángel Unfried, editor de trayectoria y director de Artimaña, nos habla de los objetivos de la editorial: 

Artimaña Editorial es un proyecto editorial independiente que opera como fundación. No solamente estamos enfocados en hacer libros, también en comunicar contenido significativo en diferentes plataformas, incluso en espacios de encuentros en vivo. Esto en torno a temas como los derechos humanos, la visibilización de la identidad afro e indígena, temas de género, y temas relacionados con la comunidad LGBTIQ+. Por la trayectoria del equipo tenemos un fuerte acento en la ilustración, la gráfica y los temas culturales. Recogemos la experiencia de nuestros trabajos en revistas y editoriales que hacían énfasis en esto. Ahora estamos enfocados en un libro muy poderoso que se llama Imagina, reflexiones sobre la paz es sobre conflicto, paz y reconciliación en Camboya, Ruanda, Irlanda del norte, Bosnia y Herzegovina, Líbano y Colombia. Es un libro de reportajes gráficos, crónicas y ensayos. Creo que, al ver ese proyecto, también Vení te leo y Esther Forero, la caminadora –que es una publicación desde el enfoque de música y género, un ensayo biográfico sobre esta compositora del caribe colombiano–, se pueden ver tres líneas temáticas que nos mueven, que nos motivan. También es importante la manera en que estos proyectos se han comunicado en espacios abiertos al público, la búsqueda de que los libros sean detonantes de conversaciones significativas. Eso es Artimaña Editorial. También prestamos servicios editoriales a entidades afines como la corporación Manos Visibles, como Ilex, que es una fundación que trabaja en la defensa de la comunidad LGBTIQ+ afro. Igualmente estamos trabajando actualmente con la OIT. Como dije, nos interesa trabajar con entidades que reivindiquen las identidades afro, indígena y LGTBIQ+; nosotros lo hacemos.


Vení te leo, narrativas pacíficas (Artimaña editorial)
Vení te leo, narrativas pacíficas (Artimaña editorial)